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26/09/2017

¿Hay algo más peligroso que una Mujer Despechada?

Sí, sin duda. Si resulta que esa mujer, además de inteligente y hermosa, es la más afamada poetisa de Al-Andalus del siglo XI, entonces el asunto es verdaderamente letal…

Y si no que se lo pregunten al también poeta Ibn-Zaydun, quien tuvo la dicha de disfrutar del amor de esa mujer, pero también la desgracia de sufrir su ira.

La mujer de la que hablo se llamaba Wallada y fue una mujer increíble y totalmente atípica para su tiempo. Rubia, de ojos azules y bien proporcionada, su belleza no tenía parangón como tampoco su genio poético. Habilidad esta de la que le gustaba hacer gala hasta en sus vestiduras, ya que bordaba en sus trajes los versos que componía. Así , por ejemplo, en un hombro llevaba escrito:

Soy capaz de las cosas más grandes y sigo orgullosamente mi camino.

Y en el otro anunciaba:

Regalo los hoyuelos de mis mejillas al que me ame y doy un beso al que lo desee.

Se podría decir que el romance entre los dos grandes poetas, Ibn-Zaydum y Wallada, fue un amor a primera vista, o mejor dicho, un amor al primer verso, ya que se conocieron en una de los habituales duelos poéticos, tan de moda en la Córdoba de entonces.

Los concursos eran una especie de batalla de versos donde uno comenzaba con una estrofa inventada y el otro debía responder con otra estrofa en rima. (Algo así como la batalla de Gallos de Hip-Hop, pero a lo medieval). Wallada era la única mujer que se atrevía a acudir a estos retos y además lo hacía con la cara descubierta, por lo que era conocida como Wallada La Perversa.

En uno de estos enfrentamientos surgió el amor entre ellos y el romance que vivieron fue de los más apasionados y también escandalosos de entonces. Pero he aquí que Wallada descubre que su querido le ha sido infiel, y además con una esclava negra propiedad de la poetisa. ¿Para que quieres más? Wallada en un principio se lamenta:

Si hubieses sido justo en el amor que hay entre nosotros,
no amarías, ni hubieses preferido, a una esclava mía.
[…]
Sabes que soy la luna de los cielos,
pero has elegido,para mi desgracia, un sombrío planeta.

Pero después de los lamentos pasó a la acción usando su mejor arma, los versos. Comienza acusándolo de tener amantes masculinos y le pone el mote de “El Hexagonal”, por los seis lados que conforman su persona:

“Es sodomita activo y pasivo, rufián, cornudo, ladrón y ennuco.”

Y remata:

“Si hubiera visto falo en las palmeras sería pájaro carpintero”

No contenta con extender perlas como estas por toda Córdoba, Wallada se hace amante del visir, quien casualmente es rival político y enemigo personal de Ibn-Zaydum. El poeta cae en desgracia, pierde todas sus posesiones y acaba en la cárcel donde escribirá sus mejores versos.

Cuando de nuevo fue libre, Ibn-Zaydum trató de recuperar a Wallada…

Al perderte, mis días han cambiado y se han tornado negros, cuando contigo hasta mis noches eran blancas.

Pero de nada sirvió, Wallada no le perdonó nunca y la poetisa murió octogenaria bajo la protección del visir de quien se hizo amante. Ibn-Zaydum también logró rehacer su vida y cuando murió era un hombre rico y poderoso.

Visto en el libro:

El Reverso de la Historia (II) de Pedro Voltes

Fuente: http://historiasconhistoria.es/2009/11/05/%C2%BF-hay-algo-mas-peligroso-que-una-mujer-despechada.php

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