Blog de música, tecnologías, poesía y cerveza fría

22/09/2017

¿Por qué las mujeres no están nunca contentas con su pareja?

Mujer enfadada

El psicólogo evolucionista David Buss ha investigado durante años las diferencias existentes entre hombres y mujeres en sus estrategias respectivas de reproducción. Aunque la causa inmediata de nuestros comportamientos de cortejo y apareamiento pueda ser algo tan prosaico y tan natural como la búsqueda de placer, al final obedecemos al dictado de la selección natural, inmejorablemente expresado en la Biblia: “¡creced y multiplicaos, dominad toda la tierra!”

Para que esta causa y fin último de nuestra acción en el mundo pueda cumplirse, cada sexo tendrá que adoptar la estrategia más conveniente para su condición. Ya lo dijo Robert Trivers al postular su teoría de la inversión parental: no es lo mismo pagar por la descendencia llevando un nene en la tripa 9 meses y soportando su peso en los brazos, dándole el pecho durante unos años que no pagar nada. La inversión originaria de un hombre en su descendencia se reduce a un espermatozoide, la de la mujer es elevada, ya de partida, en tiempo y esfuerzo e incluye partidas “visibles” y otras invisibles, como el coste de oportunidad de las crías que se sacrifican (se dejan de tener) por las que se tienen. Dicho en sencillo, sin los debidos matices: en la reproducción el hombre busca la cantidad, la mujer la calidad. A partir de esas condiciones iniciales tan desiguales se desarrollan las estrategias de los sexos. La lucha de ambos sexos por obtener la mayor descendencia al menor precio supone que las mujeres eligen cuidadosamente con quien yacer, y los hombres apenas discriminan por otro criterio que no sea la fertilidad de la hembra, que ésta expresa inadvertidamente con marcadores externos como su juventud y su belleza.

Es importante para la mujer encontrar un hombre que le de buenos genes a sus hijos, esto es, genes de éxito social, así como que la acompañe en la crianza de esta descendencia genéticamente mejor con trabajo y con otros medios. En este mundo de escasez en el que tenemos la desgracia de vivir, los medios se obtienen, sea fraudulenta o noblemente, con grandes esfuerzos físicos y psicológicos. Un hombre con recursos ha demostrado disponer de la energía precisa para adquirir medios de subsistencia, de las competencias sociales, de la fuerza, de la intrepidez, del talento, de la inteligencia, de la astucia….ha demostrado capacidad de proteger a su mujer y a su descendencia en un mundo hostil. Es deseable un hombre fiel y poderoso.

Por otro lado el hombre se conforma sexualmente casi con cualquier mujer siempre y cuando sea fértil y tenga los indicadores externos de ello. En algunos casos puede disfrutar de una compañía femenina que no se adapte a los cánones de belleza y juventud, porque el coste de estas relaciones extra sigue siendo muy bajo. En la medida en que las mujeres se defienden atacando y seleccionan los hombres más adecuados desde su particular punto de vista, estos deben competir por los recursos y por ser, o al menos aparentar ser, impecablemente fieles y nobles, en resumen, dignos de confianza.

Los psicólogos evolutivos constatan a diario cómo los niños son más competitivos que las niñas, tanto en sus juegos como en su comportamiento general. Aún no lo saben, pero se están preparando para obtener pareja en un futuro, para resultar atractivos a las niñas por encima de las cuales pasan ahora sin fijarse siquiera.

Pero la pregunta: ¿por qué las mujeres no están nunca contentas con su pareja? Creo que se trata de un mecanismo psicológico seleccionado para mantener alerta, en un estado de vigilia social, a sus hombres. Es como un despertador que suena en mitad de la noche, en el sueño de los laureles: ¡¡¡No te acomodes, que estoy yo aquí!!! Sal al mundo a buscar el sustento, a luchar por la vida, a triunfar, a ser el mejor. ¿No ves que de continuo me defraudas, que nunca estás a la altura? Por muchos recursos que me proporciones nunca serán bastantes. De palabra te diré que te acepto como eres, pero…..¡no puedo con los mediocres!

Así que, hombretones, ya sabéis: no hay que cejar en el empeño, no hay que descansar ni un segundo. La vida es una subida continua a las cimas inalcanzables del imposible. Debemos proyectarnos hasta el infinito y más allá y, aún así…..pues eso, nuestra parienta no estará nunca contenta del todo.

Fuente: ilevolucionista.blogspot.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

^ Subir Arriba!

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies