Blog de música, tecnologías, poesía y cerveza fría

21/09/2017

091: La canción del espantapájaros

Los días vienen y se van, se desvanecen con mi voz.

(La canción del espantapájaros)

Quince años a la carrera, años de esfuerzo llenos de esperanza con pequeños éxitos y frecuentes sinsabores. Esta canción que tantas veces he tarareado, aunque seguro que equivocadamente, para mi resulta ser la más representativa de los cero, de su propia historia como banda. Sólo así quiero entender su estribillo amargo: “Nadie, pasa el tiempo y sé que nadie se unirá a mi baile, nadie, sabrá por qué hago esta canción”.

Se juega con la imagen extraña y desamparada que ofrece el espantapájaros, ser inanimado pero de apariencia humana que, como en El mago de Oz, anda en busca de identidad. ¿Quién va a escuchar a un espantapájaros?.

Como un muñeco muevo los brazos. Lejos de todo, bailo en soledad. Es probablemente grotesco y patético y lo se, aún así me reservo una sonrisa. Proclamo con orgullo mi individualidad, pero es doloroso pensar demasiado, una condena que yo no hubiera querido para mi. No puedo encontrar consuelo, llega otra puesta de sol, el día se va y yo seguiré aquí inmóvil sin obtener respuestas.

De poco sirve tener constancia de que hay otros “yo” por todas partes en pleno baile de la desesperación, sin ser escuchados ni comprendidos. Los demás no saben lo que te ocurre, tú no sabes lo que les ocurre a ellos. El enigma cíclico de la vida.

Perteneciente originalmente a El baile de la desesperación (1991), La canción del espantapájaros tiene una segunda versión -ésta acústica- en el disco de despedida del grupo.

Versión acústica en Maracena, ultimo concierto de 091:

… Y una versión en directo de Guerrero García, el grupo que acaba de formar “El Pitos”:

091
La canción del espantapájaros

LETRA

Siempre me vistéis mover los brazos
en una danza al viento de giros extraños.
Mi corazón veis que es de paja
y mi cabeza una calabaza,
sé fingir sonrisas en la desolación.

Mil puestas de sol en mi pasado
pensando en cosas que nunca habéis pensado.
En los dioses primigenios,
en la libertad y en su precio,
en la plateada escarcha del amanecer.

Los hijos de la lluvia están
creciendo a mi alrededor.
Los días vienen y se van,
se desvanecen con mi voz.

Nadie, pasa el tiempo y sé que nadie
se unirá a mi baile, nadie,
sabrá por qué hago esta cancion.

Principitos que antes fueron sapos
y princesitas que al besarlas despertaron.
No hay cuento de hadas sin milagro,
pero aún sigo esperando
que llege el tiempo de mi reencarnación.

Los hijos de la lluvia están
creciendo a mi alrededor.
Los días vienen y se van,
se desvanecen con mi voz.

Nadie, pasa el tiempo y sé que nadie
se unirá a mi baile, nadie,
sabrá por qué hago esta cancion.

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