Blog de música, tecnologías, poesía y cerveza fría

24/09/2017

Con Castañas no se juega

Después de una pertinaz sequía padecida por el pueblo de Castañas (Méjico) en 1883, el alcalde promulgaba un bando digno de pasar a la historia:

“Considerando que el Supremo Hacedor no se ha comportado muy bien en esta provincia y población, una vez que en todo el año anterior ha caído tan sólo un aguacero y que en este invierno, no obstante las procesiones y novenas, no ha llovido una sola vez, y por consecuencia se ha perdido la cosecha de castañas, de la que depende la prosperidad de todo el departamento, decreta:

Articulo 1º
Si dentro del perentorio término de ocho días no lloviese abundantemente, nadie irá a misa ni rezará oraciones.

Artículo 2º
Si la sequía durase ocho días más, serán quemadas las iglesias y capillas y destruidos los misales, rosarios y cualquier objeto de devoción.

Artículo 3º
Si, finalmente tampoco lloviese en un tercer término de ocho días, serán degollados los clérigos, frailes, monjas, beatas y santurrones.

Y por el presente se conceden facultades para cometer toda clase de especie de pecados, para que el Supremo Hacedor entienda con quien tiene que habérselas.”

¿Qué pasaría después -me pregunto-?.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

^ Subir Arriba!

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies