Blog de música, tecnologías, poesía y cerveza fría

24/09/2017

Con la botella de agua pegada al brazo

Porque se encuentra muy extendida esta práctica en la actualidad y a raíz de un mensaje que me enviaron sobre los peligros que puede entrañar, creo que merece la pena hablar un poco de ello.

Hay una disfunción (yo no lo había escuchado antes) llamada “Potomanía”. Consiste en la ingesta excesiva de agua, muy por encima de la requerida por nuestro organismo y que podría acarrear trastornos fisiológicos. La intoxicación por agua sería el término contrapuesto a la deshidratación y resulta tan grave una como otra.

Adelgazar, cuidar la línea, regenerarse, sentirse “limpio” por dentro… y ¿por qué no decirlo?: transmitir una imagen positiva de uno mismo. Esos son objetivos que tenemos en mente todos los mortales, algo que bien saben los departamentos publicitarios, algo que en los últimos años se ha difundido profusamente a través de los medios de comunicación.

El agua representa más de la mitad del peso corporal y nadie duda que beber agua es sano, pero el exceso puede resultar contraproducente. ¿Cuándo empieza la anomalía?, Decides primero beber abundante agua, pero si acabas sustituyendo líquido por alimento para calmar la saciedad y rebasas digamos los 6 litros diarios, entonces puede haber problema (es cuando te haces inseparable de la botella de plástico).

Expertos en nutrición avisan de las consecuencias de este tipo de conducta: sobreesfuerzo renal, descompensación en los fluidos del organismo, cansancio, alteración en la proporción de minerales, etc.

Concretamente el mensaje que recibí sobre esta cuestión me remitía a las opiniones al respecto del Dr. Juan José Rufilanchas, cirujano cardiovascular del Hospital Ruber Internacional de Madrid, quien respondiendo a las preguntas del periodista, aprovecha para desmontar varios mitos muy arraigados hoy sobre este tema.

De esa entrevista radiofónica dejo aquí algunas de las afirmaciones del médico, para echarle una pensada:

“Si uno tiene los riñones bien, el corazón bien y el hipotálamo, que es donde está el centro de la sed, también bien, debe de beber lo que tiene sed, ni una gota más ni una gota menos. ¿Qué es lo que ha pasado? Pues, primero que hay una campaña de marketing muy importante para que todos bebamos agua, y seguramente llenemos los bolsillos de empresarios que no conocemos; y segundo, el fenómeno del estar bien. Las esteticistas son nuestras grandes enemigas, son las que han convencido a mujeres y a hombres también, de que bebiendo mucho agua se quitan las arrugas”.

“La persona que no hace ningún tipo de ejercicio físico importante, tiene que beber lo que tenga sed”.

“… lo que le pide su cuerpo beber es la cantidad de agua exacta que usted necesita (…) Es un mecanismo tan fino que no lo puede duplicar nadie, y sobre todo, no lo puede duplicar la televisión, donde se ve un anuncio que invita a tomar 2 ó 3 litros de agua al día. Eso es publicidad engañosa y alguien deberá de meter mano en esta historia, porque eso no induce más que a que gane mucho dinero gente que nos está engañando”.

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