Blog de música, tecnologías, poesía y cerveza fría

21/11/2017

Coronel, decrete Defcon 2 y páseme con el presidente

Viendo en la TV por enésima vez la siempre entrañable Juegos de Guerra (1983) he meditado profundamente (hasta darle una vuelta completa a los ojos) en el universo DEFCON, tan paranoico como serio, tan made in USA.

Juegos de guerra: la magia de aquellos pioneros en esto de la informática se encarna en David, el adolescente avispado que todos queríamos ser, capaz de regalarle a su chica un viaje a París que ha conseguido por la jeta tras burlar al ordenador principal de la compañia aérea desde la intimidad de su dormitorio de casa, gracias a su primitivo pero eficaz ordenador personal y a su sagacidad, claro está.

Lo que aparece en imágenes tiene desde el punto de vista técnico todo el encanto de los primeros modelos ahora ya obsoletos: conexiones vía modem, tiras de papel continuo procedentes de la impresora matricial, pantallas verdosas con un refresco de imagen penoso… y qué decir de aquellos robustos teclados que al ser pulsados sonaban como el galope de un caballo desbocado. Mención aparte merece la voz robotizada de Josua, el mega-computador militar que creyendo jugar como los humanos, a punto está de desencadenar la III guerra mundial, la guerra nuclear total.

En la era Reagan, cuando la guerra fría entregaba sus últimos episodios bajo el signo de los grandes avances tecnológicos del momento aplicados a la industria militar, la moraleja del film está clara: de nada sirve vivir con el miedo obsesivo por el “adversario”, rearmándose sin cesar en una carrera sin fin, en un juego donde como el Tic Tac Toe (Tres en raya), no hay ganador ni perdedor.

El grado de escalofrío ante un eventual ataque de misiles con cabeza nuclear va parejo al susodicho DEFCON, que regula el nivel de disponibilidad y defensa de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos a través de una escala de colores básicos donde cada fase implica un estado de alerta (decreciente cuanto mayor es la alerta, siendo DEFCON 1 lo más chungo): DEFCON 5 en tiempos de paz, DEFCON 4 equivale a una situación en la que se endurecen las medidas de Seguridad Nacional, DEFCON 3 implica aumento de la disponibilidad de las fuerzas por encima de lo normal, DEFCON 3 lo mismo pero incrementado, DEFCON 2 se asigna al alcanzar un nivel inmediatamente inferior al máximo peligro y DEFCON 1 es alerta máxima y guerra inminente.

Si te atrajo el panel contra la pared del indicador de DEFCON que aparece en la película, puedes bajarte e imprimir el recortable que en su día prepararon en Microsiervos y luego darle el uso que prefieras. Por ejemplo colgarlo en la empresa, a modo de pulsómetro de la actividad laboral cambiante. Yo a lo mejor lo hago.

En tal sentido y retocando ligeramente las directrices que proponen en esta web, me he permitido esta tontería como texto para acompañar al indicador:

SOLO PERSONAL AUTORIZADO
Por favor absténgase de tocar el super_indicador DEFCON

Fases DEFCON

1. DEFCON 5. Calma total. El día avanza despacio, las cigarras cantan… nada urgente a la vista. Discurre el tiempo sin sobresaltos, incluso cabe la posibilidad de disfrutar de momentos entrañables con charla abundante e informal en la cafetería. Haciendo como que se trabaja te sienta bien.

2. DEFCON 4. Estado normal de trabajo. Presión: la justita, pero ¡hey! cumple los plazos con un retraso no superior a 24h. No hay ningún problema si se comenta algo gracioso, pero mejor con un tono de voz normal, así que no rías como un energúmeno. No trates tampoco de justificar que son necesarios 45 minutos para fumarse un cigarro afuera; si has de moverte agarra un folio impreso y paséalo de la mano por distintos departamentos. Está prohibido silbar.

3. DEFCON 3. Alguien necesita tranquilidad para algo complicado o urgente, así que no le eches más mierda encima. Se pide tratar solamente temas de trabajo, con tono de voz bajo y profesional (el cuchicheo todos sabemos que se emplea para despellejar a alguien).

4. DEFCON 2. Algo muy urgente está en manos de alguien. Se promueve que las conversaciones sean por medio de mensajería instantánea y canales oficiales. El nivel de ruido, el mínimo posible. Todos atentos por si nos requieren para una intervención rápida. Abandone cualquier forma de escaqueo.

5. DEFCON 1. Un suceso terrible requiere una solución de urgencia máxima: el servidor ha caído, los discos que almacenan toda la información se han roto a la vez y las copias de seguridad son inexistentes, máquinas del café fuera de servicio… Varios o muchos trabajadores están bajo un gran nivel de stress y necesitan total concentración. Todas las actividades de la oficina han de orientarse a la tarea en cuestión, aunque de todas formas el caos está asegurado. No haga observaciones estúpidas ni entorpezca. Apártese y deje trabajar a los profesionales.

Saludos, profesor Falken_

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