Blog de música, tecnologías, poesía y cerveza fría

21/11/2017

Desenmascarando al blogger

Saltando de piedra en piedra como rana ebria que atraviesa un gran río, así vamos enlazando en Internet dando vueltas insospechadas y, lo más apasionante, sin saber a ciencia cierta dónde acabaremos.

Un titular llamativo o una imagen vista de soslayo actúan como chispas que desencadenan un proceso de lecturas e investigaciones llevados en volandas por la propia curiosidad. Cuando tienes en marcha una web propia tu mayor propósito es volcar en ella los resultados de esas pesquisas realizadas al surcar la Red. Cada día hay no uno, sino cien ingredientes nuevos para aderezar tu particular propuesta. Para ser sinceros hay que tener mucho ánimo para no verse aplastado por la avalancha de informaciones y mensajes, por separar el grano de la paja, pero qué le vamos a hacer.

¿Y cómo definir este proceso que te quita horas de descanso en pro de la indagación para dotar de nuevos contenidos con que alimentar al blog, un proceso que te arroja continuamente en brazos de la procrastinación?.

“Tirar del hilo” es la expresión que más utilizo para tratar de explicar-explicarme cómo detrás del más mínimo atisbo de interés es posible llegar a escribir algo. Siempre hay que mirar por detrás de la evidencia, más allá. Cuando consigues llegar a buen puerto (cuántos párrafos sin terminar, ideas apenas esbozadas que se han quedado por el camino en estado embrionario o ni siquiera eso), es que has parido un post. Enhorabuena mashote.

Hoy brotaron algunas reflexiones sobre navegantes y blogueros de mal vivir y consecuentemente sobre el propio blog, ese chupacabras que convive contigo y cuya influencia -fuera de ti mismo- es sin embargo nula para la inmensa mayoría de gente (lo cual resulta perfectamente lógico).

No hay demasiado que teorizar sobre las motivaciones que impulsan a que redactes en un blog. Aparte de variopintas, son tan cambiantes como el tiempo, como uno mismo, de modo que no caben demasiadas certezas al respecto: lo que ayer era a lo mejor hoy ya no lo es.

Como se expone en esta excelente recopilación titulada “¿Por qué escribes en tu blog?” una página personal puede ser y significar muchas cosas y cada cual la estira por donde quiere o por donde puede: terapia personal, punto de encuentro, foco de difusión de un conjunto de conocimientos o aficiones comunes, sitio para la promoción personal o profesional… y por último, de alguna manera los blogs son también la cancha que necesita todo escritor frustrado.

Sobre el autor de bitácora pueden cernirse diversos peligros, tales como la desmotivación o la dejadez (hay bastante horas y curro detrás de todo esto que parece tan bonito y eso requiere constancia), el enquistamiento, el egocentrismo -aunque esto pueda ser parte inherente al asunto- o algo que a veces se detecta: contenidos que se nutren a sí mismos creando un universo propio con mitomanías particulares dirigidas a una audiencia más o menos exclusivista. ¿O tal vez esto último no sea ninguna lacra y sí sólo otra aplicación más de un blog?.

Plantar nuevos artículos en la página, visibles para cualquiera que disponga de conexión, sigue siendo mágico. Para cuando quieres darte cuenta, la práctica se ha convertido en un ejercicio irrenunciable de salud mental: básicamente me vale para aprender y saciar mi curiosidad. También me queda la impresión de que recoger ideas ayuda a estructurar mejor las mías.

Por último: en realidad escribir sobre paraísos lejanos, noticias asombrosas o avances tecnológicos supone un acercamiento ¿virtual? a otros lares, otras perspectivas y culturas. Bastante más barato que viajar, en estos tiempos de precios estratosféricos y disparatados (vale, es un triste sucedáneo, pero ¿quién puede negarme que viajar, sobre todo cuando ya se tiene familia es carísimo?.

Vino todo esto a raíz de esos saltos vertiginosos de tema en tema y de página en página que me condujeron esta vez a un repaso rápido por el Manifiesto Blog España, donde en los comentarios se descubre que generó tantas adhesiones como discrepancias. Lo que demuestra por otra parte que ese espíritu contradictorio y libre es esencia de la blogosfera.

De dicho Manifiesto el artículo 36 es de los mejores, si no el mejor:

36. La esencia del blog es la creación de conocimiento a partir de la agrupación del contenido disperso y de la aportación personal, que sirve de elemento de unión.

En esto estamos, en la recopilación de un saber interminable y servir modestamente de nexo de unión con otros. Añado que lo que previsiblemente más satisfacción puede darme con respecto al blog es que ALGUIEN desde ALGUN lugar encuentre que le aporta ALGO.

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