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18/11/2017

El decálogo de Bertrand Russell

Muy pocos son los individuos que consiguen liberarse del acoso abrumador que los medios de información, la sociedad y en general el sistema en el que vivimos, ejercen sobre nosotros. Esos que consiguen recorrer un camino propio y pleno mientras que la mayoría en cambio tal vez ni alcancen a comprender, antes de morir, que con menos se pudo vivir feliz.

Sobre el carácter fugaz de la felicidad y de la vida debía de saber mucho Bertrand Russell (1872-1970), importante matemático, escritor prolífico y gran divulgador. Pero sobre todo un humanista que luchó a lo largo de toda su vida contra la superstición promoviendo la razón a través de sus libros, sus ponencias y en cualquier oportunidad que se le presentaba. Como filósofo fue un de los más influyentes del siglo XX.

A pesar de las distancias que marca el tiempo, se puede considerar que la sociedad de hoy se asemeja mucho a la que Bertrand Russell conoció al publicar La conquista de la felicidad en 1930, libro que enseña que para un individuo las necesidades básicas no son muchas; gran parte en realidad resultan prescindibles.

Poco a poco aprendí a ser indiferente a mí mismo y a mis deficiencias; aprendí a centrar la atención, cada vez más, en objetos externos: el estado del mundo, diversas ramas del conocimiento, individuos por los que sentía afecto (..) el mundo puede entrar en guerra, ciertos conocimientos pueden ser difíciles de adquirir, los amigos pueden morir. Pero los dolores de este tipo no destruyen la cualidad esencial de la vida.

Más adelante, en 1951, Bertrand Russell propuso un decálogo como forma de impulsar el pensamiento crítico por encima del fanatismo ciego y no está de más recordarlo por ser perfectamente válido para cualquier época y cultura, aplicable por tanto a las circunstancias del presente.

Propone ser escéptico, crítico, sin perder nunca el respeto por los demás. Tener franqueza, apartar la mentira, cuestionar la autoridad y continuar con nuestras opiniones pese a la adversidad. ¡A cuántos de nuestros dirigentes actuales convendría reflexionar un poco sobre estos puntos!

Hay muchos otros, pero estos pueden ser unos magníficos principios, concretamente los que pertenecen a un gigante del pensamiento.

Los Diez Mandamientos de Bertrand Russell

1. No estés absolutamente seguro de nada.

2. No creas conveniente ocultar evidencias, pues las evidencias al final siempre salen a la luz.

3. Nunca intentes disuadir a otros de pensar, pues seguro que lo conseguirás.

4. Cuando encuentres oposición, incluso si procede de tu pareja o tus hijos, trata de superarla mediante la argumentación y no mediante la autoridad, pues la victoria que depende de la autoridad es irreal e ilusoria.

5. No respetes la autoridad de otros, pues siempre se pueden encontrar autoridades enfrentadas.

6. No uses la fuerza para acabar con las opiniones que te parezcan perniciosas, pues si lo haces, esas opiniones acabarán contigo.

7. No temas ser extravagante en tus ideas, pues todas las ideas que ahora se aceptan fueron en su día extravagantes.

8. Disfruta más con la discrepancia inteligente que con la conformidad pasiva, pues si valoras la inteligencia como debieras, la primera implica un acuerdo más profundo que la segunda.

9. Sé escrupulosamente veraz aunque la verdad sea incómoda, pues más incómoda es cuando tratas de ocultarla.

10. No envidies la felicidad de los que viven en el paraíso de los necios, pues sólo un necio pensará que eso es la felicidad.

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