El ojo del curandero

Refiere el padre Feijoo (1676-1764) una anécdota sobre curanderos, llamados en su época saludadores.

Estando en corro varios de estos curanderos habí­a uno que queriéndoselas dar de entendido y visionario, dijo al ver pasar un perro:

– Aquella perra va preñada, parirá siete cachorros y cinco rabiarán.

– No es perra -le dijeron-, sino perro.

– Pues si es perro -replicó sin inmutarse- en verdad que va harto.

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