Blog de música, tecnologías, poesía y cerveza fría

21/11/2017

Friedrich HÖLDERLIN

…sin embargo en mi pecho algo suspira esperanzado.
A esta pena no has podido acostumbrarte
y entonces sueñas en tu férrea somnolencia.
¿No estoy solo aquí? Pero un aire me roza
muy suave, venido de lejos; y aunque dolorido
sonrío admirado por sentir el poder
de una felicidad que desborda mi pena.
. . .

Nace y tiembla la brisa en las hojas más leves del bosque
¡Mírala! Y el fantasma de nuestro universo, la luna,
misteriosamente aparece. Y ya viene la Noche, la Ferviente,
engalanada de estrellas, indiferente a nuestra vida;
la donadora de prodigios, la extranjera entre los hombres
se levanta de aquellas cumbres y en su fausto melancólico brilla.
¡Oh favor milagroso de la Noche sublime! Y nadie sabe
la fuente, la grandeza de los dones que un ser recibe de ella…

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