Blog de música, tecnologías, poesía y cerveza fría

21/11/2017

Has visto muchas películas (2)

Sobre todo norteamericanas, que marcan la pauta. Continuación de otro hilo

– Como demostró Jeff Goldblum en “Independence Day”, un simple ordenador portátil posee la potencia suficiente como para acabar con el sistema de comunicaciones de una avanzada civilización extraterrestre (por supuesto era un Mac).
 
– Cuando de una película se trata, todo ordenador presenta una pantalla que solicita código de acceso. Como además pertenecerá a alguna secreta organización seudo-gubernamental nadie logrará tener acceso, excepto el negro macarra que desde una furgoneta camuflada en la esquina lo conseguirá en pocos segundos, entre grandes risotadas y un enorme chicle asomando por la comisura de la boca.

– Forma parte de la tradición de los asesinos en serie, y así lo imparten en sus escuelas, lo de irse a cometer el crimen estelar a una gran final deportiva. Lo de la Superbowl está cantado.

– El capitán de policía, obedeciendo a altas presiones, siempre destituirá a su detective preferido o le dará un plazo máximo de 48 horas para resolver el caso. Esto servirá para que el susodicho detective, cuya vida ya es un completo desastre, haga por una vez bien su trabajo, se reconcilie con su mujer, con sus hijos y con el departamento, y se rehabilite como profesional y como persona.

– Además en toda investigación policial que se precie se hace necesario visitar como mínimo un club de striptease.

– En los departamentos de policía siempre emparejan como compañeros de patrulla a dos personalidades opuestas. Por ejemplo uno muy pulcro y otro zarrapastroso, el de métodos violentos y heterodoxos junto al novato respetuoso cumplidor de las normas; el poli duro, marginal y solitario al que nadie quiere tendrá por compañero al poli padre de familia honesto y sencillo. Éste último morirá por supuesto primero.

– En las películas juveniles de terror pon atención en la chica que sea más frágil; ahí tendrás al personaje que derrotará al psicópata mutilador con la ayuda del tontolaba de turno. Antes de eso, los que se ríen de todo y aquellos que se dedican a ligar serán los primeros en caer.

– Otras escena habitual en películas de suspense y policíacas. El (injustamente) acusado y perseguido verá aparecer su imagen en primera página del periódico o en las noticias de televisión, en cuyo caso no importa si el local está animado y nadie presta atención a la pantalla. En un rincón, un personaje retraído y vulgar se ha percatado en un segundo de todo el asunto. ¡Corre, corre, que el cabrón ya está llamando a la pasma!

– Si en el transcurso de una escena bélica el joven soldado habla con poética añoranza de su tierra, de su casa y de las fantásticas galletas que hacía su madre mientras muestra orgullosamente a los colegas la foto de su novia, se habrá condenado a morir en la siguiente escaramuza con el enemigo.

– Cuando declaras todo tu amor a la chica delante de un público anónimo no hay peligro de hacer el ridículo ante ella. Obreros, estudiantes, empleados de banca… todos sin excepción aplaudirán encantados al llegar el beso en una sincronizada coreografía. Una señora mayor derramará una furtiva lágrima.

Estos preceptos culminan en dos: siempre se aparca delante del edificio al que uno va y la torre Eiffel es visible desde cualquier ventana de París.

(Adaptación libre de “Cosas que no sabríamos si no fuera por las películas estadounidenses”).

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