Blog de música, tecnologías, poesía y cerveza fría

19/09/2017

Informáticos pringaos

Camiseta con mensaje: 12€; respetar el mensaje… no tiene precio

En dos palabras: la informática es la disciplina que estudia el tratamiento automático de la información utilizando dispositivos electrónicos y sistemas diseñados para ello.

La automatización es por tanto clave en este asunto, pero no nos confundamos, el informático es un ser humano, no un autómata. La siguiente conversación es, por ejemplo, muy típica:

Informático: “Bien, ahora dime o teclea tu contraseña de correo”
Usuario: “Ah, no sé, ni idea. Eso vosotros, que sois los informáticos”.

En cuanto a la contraseña del router, ni mentarla. Cagontó ya.

No siempre, ¿eh?, pero a menudo un técnico Informático es aquel personajete que pasa de figurar entre los ignorados de la organización mientras todo funciona, a ser el primero en busca y captura cuando se viene abajo el tinglado, sea por la razón que sea. De cero a cien.

Siempre que resuelves un problema con el ordenador disfrutas aprendiendo, aún sospechando que se trata de un aprendizaje sin fin, pero bueno, así es la vida y eso te llena…Si simplificamos pueden pasar dos cosas: una sonrisa de agradecimiento por parte del usuario te halagará; y dos: que te suelten la memez de turno: “¿y era esa tontería nada más?”. Sí, una tontería tal que te venía grande.

La Informática es realmente mucho más extensa de lo que la mayor parte de la gente cree. Como alguien dijo: “un ordenador es a la informática lo que un telescopio a la astronomía”. Es completamente imposible (y necio sería creerlo) que un técnico informático sepa resolver todos los problemas que plantea un ordenador. Por algo existen administradores de sistemas, expertos de redes, ensambladores de piezas, programadores en mil y un lenguajes, desarrolladores de páginas web y a su vez un montón de subcategorías.

Llamemos a cada uno por su nombre y en contrapartida, que cada uno de nosotros delimite su campo en lo posible y crezca en él. A todos nos gusta aprender y en ello seguiremos pero recuerda que tarde o temprano llega un amigo, pariente o compañero preguntando por algo que no sabrás resolver. No te avergüences si sabes muchas cosas (a todo hay quien gane) y sin embargo no dispones de respuestas para esa preguntita malévola. Simplemente sigue informándote.

Por desgracia en este país (lo siento, es el único que conozco) la gente siempre pide mucho y paga poco. Todavía recuerdo ciertas palabras de hace unos años por parte de un director enfurecido acerca de sus clientes: “Quieren tecnología alemana pero son usuarios tercermundistas”. La siguiente anécdota es también de hace algún tiempo, pero puede ilustrar sobre el tema:

Recibimos el encargo del padre de un amigo de un amigo, que se comunica con nosotros porque el ordenador de casa ha dejado de funcionar porque sí. No ha instalado nada, no ha tocado nada. No hay pistas. Es un viejo trasto lentorro y semidesguazado con ese entrañable Windows 95 o 98 (qué más da). Lo miramos y efectivamente el equipo no arranca en absoluto. Después de mil pruebas y emplear todos los métodos que conocemos (incluido los consabidos cortes en las manos abriendo chapa y hurgando dentro) no conseguimos avanzar. La disquetera no funciona, los ventiladores se traban con la mierda acumulada, el disco duro rechina próximo a su adiós. No podemos formatear porque por supuesto en el lenguaje de esta tropa no figura la palabra “backup”. De todas formas tampoco conservan en su poder los drivers originales de la máquina (“¿Lo qué?. Ah, no, no. Cuando lo compré no venía nada”). “Pero, ¿no es importante para Vd. la información que contiene el equipo.?” “¿Cómo?, importantííísima”. “¿Entonces?”.

Un olor intenso a col hervida invade todas las estancias del piso. Es tarde, hace rato que nos esperan en casa. Las tripas resuenan y el señor éste me da la impresión de que nos mira con sorna. Decidimos regresar al día siguiente con algún dispositivo para un backup que promete diversión sin fin y un nuevo enfoque con el nuevo día.

Pero a primera hora llama el tío para decir entre grandes risotadas: “Eh, que ya no hace falta que vengáis que ya está funcionando”. Preguntas mosqueado qué es lo que ha hecho, qué ha ocurrido, pero no sabe explicarlo. Simplemente que ya está. Es la confirmación de que nada cobraremos después de la movida de ayer. Y al final la puntilla: “Vaya técnicos que estáis hechos que al final lo he arreglado yo solito con dos cojones”. Por supuesto el equipo morirá pronto, pero es igual, para entonces su hija o quien sea le habrá regalado un maquinón nuevo y él recurrirá a otros pringados para que le instalen todo el software pirata del mundo y le den soporte posterior.

Entretanto seguiremos encontrando peña que sólo enciende el ordenador para leer su Hotmail y utilizar compulsivamente el Messenger. Esos mismos que un maldito día dan “el gran paso tecnológico” de comprar un router inalámbrico barato cuya señal no alcanza ni al borde de la mesa, una multifunción de ultimísima hornada con software demencial (y cuya parte de fax es precisamente lo que quiere utilizar nuestro amigo a toda costa) o una Blackberry absurda. Dejarán estos bonitos trastos alegremente en tus manos para que los hagas funcionar. Ya. Inútil tratar de recordarles la ley de Murphy que dice: “Cuantas menos cosas pueda hacer un aparato, mejor las hará”.

Cuando constaten que no consigues poner en marcha decentemente ni el fax, ni la Blackberry y cierren sus oídos ante tu explicación sobre que la señal WiFi de sus aparatos muere diluida en el éter y que se trata de dispositivos muy nuevos, con tecnología todavía inestable e incidencias incorporadas nuevas para ti, entonces te mirarán de arriba hacia abajo para decirte a la cara: “¿pero tú no eres informático?”. Cagontó ya.

Un informático lee documentación a diario, sí, y vive en mayor o menor medida la acelerada vorágine de las nuevas tecnologías, pero insisto en que su vida es similar a la de cualquier persona normal. Tiene el mismo problema que todo el mundo: le resulta molesto recibir llamadas a horas intempestivas para explicar “así por encima” cómo se instala una red completa o qué puedes hacer exactamente para que arranque su ordenador moribundo.

En “Lo que no es un informático” se recogen éstas y otras cuestiones. Como dice su autor: es algo que a los informáticos les sonará extrañamente familiar. De dicho enlace recojo (y adapto) brevemente algunas directrices:

1. Un informático NO trabaja necesariamente en una ONG. Cuando termine su trabajo procura pagarle como a cualquier profesional.

2. Un informático NO se dedica a programar el video, a arreglar mandos a distancia o a configurar sistemas de aire acondicionado. ¿Por qué tengo que averiguar yo las funciones de tu móvil para desactivarte el buzón de voz?. Simplemente son cosas que NADA tienen que ver con la informática y por tanto un informático puede tener la misma idea que tú sobre ello. Pregúntate si no es hora de llamar a un servicio técnico.

3. Un informático NO es automáticamente diseñador de páginas web. Si necesitas una página web tienes dos opciones:

a) ¿Algo serio?: paga. Hacer una web en condiciones requiere necesariamente de un profesional. Si un listillo informático te dice que hará la página web de tu empresa en cero coma, mándalo directamente a la mierda porque te quiere timar. Si no lo haces porque te ha convencido de que la tendrás por la mitad de la mitad de precio que los profesionales enteraos, entonces vete directamente tú a la susodicha. ¿Acabaremos algún día con el intrusismo laboral?.

b) ¿Algo particular?: infórmate, asesórate … aprende tú mismo. El que algo quiere, algo le cuesta. En este caso un informático sí puede ayudarte a la hora de despejar incógnitas sobre el batiburrillo de tendencias y tecnologías que pululan por la Web 2.0, pero de cualquier forma el curro sigue correspondiéndote a ti.

4. Un informático NO se dedica a comprar ordenadores en el Corte Inglés y demás. Si quieres que un informático te aconseje sobre qué ordenador comprar, queda con él y explica para qué tienes pensado utilizar el ordenador y cuánto dinero te quieres gastar. Él te podrá echar un cable, pero sigues siendo tú el que ha de decidir e ir a comprarlo.

5. Toma en consideración lo que él te diga, al menos la mitad de lo que te diga. Si te advierte sobre los peligros de: ficheros adjuntos, spam, spyware y virus, y la ausencia sistemática de backups, hombre, adopta algunas medidas de protección antes de que sea tarde e imponte una mínima disciplina para vigilar y mantener el ordenador.

6. Un informático no tiene que saber obligatoriamente cómo se abren los puertos para el eMule, cuál es la más apropiada y potente tarjeta gráfica o cómo ripear DVD’s.

7. Por último, un informático NO tiene por qué ser un friki a toda costa (si es profesional tal vez lo sea menos aún).

Por favor, antes de marcharse lea el cartel.

2 thoughts on “Informáticos pringaos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

^ Subir Arriba!

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies