Blog de música, tecnologías, poesía y cerveza fría

20/08/2017

La más larga de las caminatas

El relato que un soldado alemán le contó al novelista Josef Martin Bauer a través de varias entrevistas, acabaría publicado en 1955 en forma de libro con el título de “So weit die Füsse tragen” (Hasta donde los pies me lleven).

La novela obtuvo un éxito inmediato y fue traducida a 15 idiomas. Poco después se realizó un serial radiofónico y en 1959 se emitiría una serie por televisión. Finalmente en 2001, el director germano Hardy Martins llevó a las pantallas el increíble periplo de Clemens Forrell, en un producción protagonizada por Bernhard Schwamm que fue acogida con gran éxito de crítica y público en Alemania.

En plena guerra fría, Bauer narraba la odisea de un teniente del Ejército alemán que, tras ser capturado por los rusos en 1945 y condenado a 25 años de trabajos forzados en una mina de plomo siberiana en el cabo Dezhnev, junto al remoto estrecho de Bering, logró evadirse y recorrer prácticamente a pie más de 14.000 kilómetros para escapar de su cruel destino.

Clemens Forell se llama el héroe de Bauer, aunque en realidad es un seudónimo acordado (el verdadero protagonista no quiso que se revelara su identidad). Bastantes años después de la muerte del escritor una serie de investigaciones dieron con la identidad del soldado: el oficial Cornelius Rost, fallecido en Munich en el año 1983.

Clemens Forrell o Cornelius Rost, fue uno de los más de 3,5 millones de prisioneros de guerra alemanes. Deportado a un campo de concentración estaliniano, en el mismísimo confín de Siberia, sufrirá mil penalidades y humillaciones en el interior de una mina insana.

En 1949 y gracias a la ayuda de un médico alemán también cautivo, Forrell se fuga de su tortura de nieve y brutalidad para enfrentarse con la perspectiva de Siberia ante sus pies y toda Rusia más allá. Comienza así un auténtica epopeya por los parajes más inhóspitos del Ártico, bosques de la taiga y parajes esteparios. Se necesitan varios años y miles de kilómetros para atravesar la inmensa URSS y poder regresar a casa junto a la familia, y evidentemente ni con eso basta.

He visto la película, muy alemana: seria, contenida, un poco lenta… La historia tiene algunos parones y presenta quizá demasiados clichés. Podía haber dado más. A pesar de todo ofrece diversos alicientes que la hacen atractiva: contexto bélico, drama carcelario, y paisajes de gran belleza. Y visualmente destaca.

Debajo nos queda una gran historia sobre la superación humana y una vida para el recuerdo. Por cierto, posteriormente me he encontrado con otra enorme e imposible caminata, también huyendo de un gulag siberiano e igualmente por aquellos años de la Segunda Guerra Mundial. La protagonizó, junto a otros compañeros, el polaco Witold Glinski.

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