Blog de música, tecnologías, poesía y cerveza fría

23/09/2017

Life from a progress bar . . . . . . . . . . . . . .

¿Es que hay algo más grande que el verde manzana, un azul turquesa o un color amarillo rellenando una barra rectangular?.

Sube fotos, descarga de internet, bájate los correos, graba DVD’s, mira el monitor de actividad, la temperatura interna, el tráfico de red, el nivel de batería, las estadísticas, instala un sistema, un programa, actualízalos, traslada, copia y borra ficheros, conéctate al servidor, cambia de red, loguéate, imprime … ¿Qué tienen muchas de estas cosas en común?: su correspondiente barra de progreso para indicarnos qué tal va la petición.

Siempre a la espera está el técnico, los ojos clavados en la pantalla con horrible fijeza, a que esa barra de progreso que avanza lentamente alcance el ansiado 100% y marque el fin de una tarea en el ordenador. Le da tiempo pero tarda, empuja mentalmente para que se rellene el recuadro de color. Al terminar, un alivio sólo momentáneo, antesala de una nueva barra de progreso en ciernes.

Loading …
Time remaining …
Please Wait …
Be patient …

¿Cuántas barras de progreso ha de tragarse un técnico informático en su vida para abandonar las cadenas de la soledad y volver a ser un hombrecete? Innumerables. Si la paciencia es una virtud, el informático apesta a santidad. Como refieren en The Smoke Sellers: “Nos quedamos embobados mirando cómo se rellenan los cuadritos que faltan. Podría hacer otra cosa, pero… es que ya casi está, va por el 73%…”.

Absurdo incrustar la vista en el monitor, pero imposible evitarlo, haciendo un nuevo escrutinio del porcentaje por el que va la barra de progreso y que ésta nos la vuelva a jugar. Esperamos que termine la última barra del día camino de la cama, el pantalón ya quitado (total es un momento), los ojos semi-cerrados. Pero “menos de un minuto” es otra cosa en los reinos del pixel, ya que la pulsación de un barra de progreso tiene su propia temporalidad. Al final te veo en gayumbos y calcetines ante un porcentaje parado, probablemente el 98%, el cual parece número mágico, una coordenada para el desastre, el vacío o la parálisis. Es el momento preciso de la indefensión, incertidumbre: “¿debo cancelar? ¿se habrá bloqueado todo y estoy esperando como un imbécil? Es muy tarde y esto no debe tener importancia ¿por qué soy tan lerdo? Ah, no, es importante finalizar las cosas bien. ¿Daré mal ejemplo pegando un botonazo?.

La vida no es más que otra barra de progreso.

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