Blog de música, tecnologías, poesía y cerveza fría

19/11/2017

Los Burros: Mi novia se llamaba Ramón

Sus besos, sus palabras de amor, se van a quedar siempre en la autopista.

Habíamos dejado a Manolo García y los suyos montando el tinglado de Los Burros. En 1981 Joaquim Portet Serdá (Quimi), quien tocaba la guitarra en un grupo de Vic llamado ‘Kul de Mandril’, coincide con Los Rápidos en un festival de rock y éstos deciden incorporarle a la banda.

El grupo quedó así: Manolo García (voz), Quimi Portet (guitarras), Jose Luís Pérez (guitarras), Pepe López Jara (bajo) y Quim Benitez (batería, sustituido poco después por Dudi Martínez).

Eran los primeros unos conciertos de tinte cuasi familiar, con un puñado de incondicionales en Barcelona y alrededores, eso sí, puestas en escenas de nuevo impactantes y originales con objetos raros, vistosas explosiones de polvos de talco y humos de colores. (Algo después, ya con el nombre de El Ultimo de la Fila, tuve la oportunidad de asistir a un concierto suyo en el extinto Rockódromo de Madrid durante unas fiestas inolvidables de S. Isidro, allá por 1985. Con los acordes arábigos de ‘A cualquiera puede sucederle’ unos tipos extraños irrumpieron sobre el escenario oscuro volteando linternas de luz blanca y con embudos en cada una de sus cabezas).

Después de patearse compañías con la maqueta de ‘Huesos’, hubieron de autoeditarse el LP con la ayuda económica de Toni Coromina, un amigo del grupo. Finalmente Belter dió salida al disco “Rebuznos de amor”. Como ya sucediera con Los Rápidos, las críticas fueron tan favorables como exiguas las ventas (unos 2.000 copias nada más).

Salieron 3 singles: Mi novia se llamaba Ramón, Huesos y No puedo más, del que ganaron un premio por el videoclip. Lucharon autopromocionándose hasta conseguir conciertos, incluso distribuyeron el disco por tiendas ellos mismos, pero sin más ayudas el esfuerzo resultó estéril. Hartos de moverse sin apoyos, renunciaron al contrato de la discográfica y volvieron a sus quehaceres propios: Manolo siguió como diseñador gráfico, Quimi desempeñando varios oficios y Quim Benítez… de carpintero.

En aquella época los escuché por primera vez en Radio3, un grupo más que prometedor, pero la suerte parecía echada. Por fortuna la cosa no había acabado y muy pronto comenzaría una gran aventura que se haría llamar El Ultimo de la Fila.

De los Burros podía haber escogido perfectamente por ej. Moscas Aulladoras, Perros Silenciosos, Conflicto armado, Huesos o Rosa de los vientos, (después he escuchado pocos himnos de tan apasionada juventud) pero opto por Mi novia se llamaba Ramón, una vez más por cuestiones subjetivas. Tras el devaneo literario socarrón de la letra de Quimi -hubo incluso quien pensó que había mensaje gay incluido-, late una historia plenamente trágica que por motivos personales yo hice mía- Con ritmo cadencioso que agranda su intensidad dramática, canta Manolo esta canción única.

En YouTube:

Los Burros
Mi novia se llamaba Ramón

LETRA

Estoy triste.
Ayer mismo mi novia murió.
Tan bonita
y un camión me la atropelló.

Su bello cuerpo quedó aplastado,
su cráneo botó como un balón,
su nombre no es de los que se olvidan,
mi novia se llamaba Ramón.

Tantos años
saliendo juntos a pasear
y el dinero
que con ella yo llegué a gastar.
Ya nunca más iremos al baile.
Ya nunca más iremos al bar.
Todo se convirtió en un recuerdo,
mi novia se llamaba Ramón.

Mi novia se llamaba Ramón, eso qué más da,
se murió muy deprisa;
las palabras que terminan en “ón” esas suelen ser para morirse de risa.
Mi novia se llamaba Ramón, y eso qué más da,
una chica muy lista;
sus besos, sus palabras de amor, se van a quedar siempre en la autopista,
como notas de una canción.

Estoy triste.
Ayer mismo mi novia murió.
Tan bonita
y un camión me la atropelló.

Su bello cuerpo quedó aplastado,
su cráneo botó como un balón,
su nombre no es de los que se olvidan,
mi novia se llamaba Ramón.

Mi novia se llamaba Ramón, y eso qué más da,
se murió muy deprisa;
las palabras que terminan en “ón” esas suelen ser para morirse de risa.
Mi novia se llamaba Ramón, eso qué más da,
una chica muy lista;
sus besos, sus palabras de amor, se van a quedar siempre en la autopista,

Mi novia se llamaba Ramón, eso qué más da, se murió muy deprisa;
las palabras que terminan en “ón” esas suelen ser para morirse de risa…

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