Los Nikis: Pasión por los decibelios

En el transcurso de 1981 los conciertos en los que aparecí­an Los Nikis se encontraron entre los más sonados, con gente que saltaba sin parar coreando esos temas rápidos, guasones, directos y rabiosos que dieron pie a que se les empezase a llamar «Los Ramones de Algete«. Ni los tí­picos «gallitos» del cantante ni los errores de ejecución musical restaban encanto a un producto llamado Los Nikis.

Aseguran quienes asistieron que sus actuaciones eran especiales. Por un lado no se prodigaban mucho, por otro los conciertos solí­an celebrarse temprano, dicen que por vivir en Algete cuyo último autobús de lí­nea salí­a a las 11:30 de la noche (además era muy joven gran parte de la audiencia).

A diario estudiaban como cualquiera, los fines de semana tocaban en el escenario para divertirse.

Se hacen visibles a partir de 1980 -precisamente el año en que nos visitaron Los Ramones- a través de esporádicos conciertos y poco después con un par de EP’s: La Amenaza amarilla en 1981 (La amenaza amarilla, Ernesto) y Sangre en el museo de cera en 1982 (Pasión por los decibelios, Venganza, Gamma-globulina).

Discográficamente es 1985 su gran año con la publicación del EP Olaf el vikingo (Mi chica se ha ido a Katmandú, Olaf el vikingo) y el inicio de la grabación del primer y esperado LP, Marines a pleno sol (1986), que contení­a entre otras: El imperio contraataca, 10 años en Sing-Sing, Luis Enrique, Salvaje Pasión, La naranja no es mecánica

Sacarí­an otros dos álbumes: Submarines a pleno sol (1987) con más canciones para el recuerdo (Brutus, Maldito cumpleaños) y La hormigonera asesina en 1989 (Por el interés te quiero Andrés). Dejaron el grupo a principios de los años 90 para dedicarse cada uno a sus respectivas carreras profesionales. Todavía en 1998 hubo un cuarto disco llamado Más de lo mismo.

Para parte de la crí­tica Los Nikis eran rudimentarios, con una música de poca elaboración. No es exacto, ya que trabajaban con la propulsión del punk pero manejaban ingredientes de distintos estilos musicales de los años 60, como los ritmos de garaje y admiraban a The Clash, The Damned y por supuesto, Los Ramones.

Adorados por sus seguidores, Los Nikis jamás disimularon su esencia: cuatro chavales amigos desde los 13 años sin especial afán de notoriedad creando canciones divertidas con estilo propio. Un grupo sin disfraz.


De hecho jamás se pintaron el pelo o algo parecido. Como no parecían pertenecer a tribu alguna y además vivían en una urbanización, les cargaron el sambenito de pijos.

Ellos se dedicaron a lo suyo, una música inmediata con pocos acordes, irreverente, letras desenfadadas y frecuentes pí­ldoras de humor negro (magní­fica la galerí­a de personajes caricaturizados a lo largo y ancho de su discografí­a).

Los Nikis cruzaron la década de los 80 a su bola y esa libertad permanece en el recuerdo de quienes vivimos sus canciones.

Pasión por los decibelios mezcla dulces sonidos sesenteros con un atronador y acelerado estribillo que habla del rechazo al silencio. Brincando en 3-2-1…

Los Nikis: Pasión por los decibelios
LETRA

El silencio que tienes que aguantar
te devora y tienes que gritar.
Tienes que hacerlo. No hay mas remedio.
Necesitas ruido para vivir,
decibelios para llegar al fin.
Eres adicto al decibelio.

Jamás es suficiente, no puedes apreciar.
A ti los decibelios te van a asesinar.
Te pegas con la gente para poder saltar.
A ti los decibelios te van a asesinar.

Se convierte todo en una obsesión
intentando combatir el horror
de aquel silencio, aquel infierno.
Por la calle vas buscando algún bar,
algún sitio donde puedas estar
desde las doce, toda la noche.

Jamás es suficiente, no puedes apreciar.
A ti los decibelios te van a asesinar.
Te pegas con la gente para poder saltar.
A ti los decibelios te van a asesinar.
A ti los decibelios te van a asesinar…

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