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24/11/2017

Ruiz Faraón, o mais grande sehnor das tragaperras

Tengo la certeza desde hace un tiempo que sin duda de Madrid se han propuesto echarnos. No con sutileza ni con maneras, sino sacando a flote la vena sacacuartos que tanto prolifera ya sin rubor alguno entre nuestros representantes públicos.

Yo creo que la situación fue así: tras sesudas e interminables reuniones sobre los problemas de la movilidad urbana, ante la incapacidad real por dar una solución a medio plazo, una voz tronó en los despachos municipales: “¡Que se jodan y paguen”!. Amen.

Y desde la arrogancia los jerifaltes arrojaron a la vía pública un ejército de controladores -gente sencilla necesitada de trabajo que ninguna culpa tiene de ejecutar tan triste tarea-. Simultáneamente ya estaba preparada la maniobra para la adjudicación a las empresas amigas que han sembrado la ciudad de torretas tragaperras.

Esto es perfecto para acudir un momento dado a algún lugar (llevar unos papeles, hacer una gestión precisa y corta, etc). Para todo lo demás (90% de las veces), no sirve, es sólo un impuesto revolucionario cuyos pingües beneficios van a parar a los negocietes de ediles, constructoras y empresas afines.

Para los que hemos tenido necesidad de desplazarnos a diario por Madrid por motivos profesionales, es llanamente un calvario, una tortura convivir con esto. Una hora en plaza verde: 1,80€; 2 horas en plazas azules: 2,55€. En un día normal el gasto por tener el coche aparcado en la puta calle oscila entre 7 y 10€ como poco y siempre con una sensación culpable porque estás trabajando y se te pasa la hora y tienes a un montón de gente multando matemáticamente. Calculad cuánto dinero se va al mes, una fortuna para un trabajador normal, dinero que se amontona a los gastos de gasolina y todos los demás impuestos del vehículo.

Y así el panorama, no se conformaron en el ayuntamiento. Había que dar otra vuelta de tuerca a la presión fiscal y llevar los parquímetros a las puertas de nuestras propias casas, total ya puestos…

Ahora los que somos residentes hemos de adquirir una tarjeta previo pago de 24€ anuales. La cantidad es soportable, los modos, la implantación y reparto de espacios y zonas, la exclusión de trabajadores y transportistas, no. En este momento se ha perdido capacidad en el número de plazas, la distribución es caprichosa muchas veces, los comerciantes no son contemplados y sus negocios se resentirán negativamente.

Paralelamente al reinado de los parquímetros, Ruiz Gallardón y los suyos nos han machacado por muchos años con obras en absolutamente todas partes, muchas de ellas encaminadas a dar cabida a un mayor flujo de tráfico. Es decir, no cojas el transporte privado porque eres un insolidario, pero hacemos crecer la infraestructura fomentando el uso del coche a todos los niveles.

La situación en definitiva resulta casi surrealista. Si llego a casa y encuentro plaza en zona verde, bien. Si aparco en zona azul he de pagar aunque esté en la acera de enfrente o unos metros más allá. Si aparco después de las 20:00 h. en plaza azul no pago porque ha finalizado el horario de cobro, pero si al día siguiente no lo muevo a plaza verde antes de las 9:00 h. me encasquetan la multa.

Al fin la gente ha despertado y decidido salir a la calle a decirle a estos pájaros que ya basta: PARQUIMETROS NO

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