Blog de música, tecnologías, poesía y cerveza fría

26/07/2017

Serendipity

22:00 h. Cita mágico-rutinaria con la tele al final de cada jornada, momento de zapping compulsivo a la caza de algo “digno” que ver con las piernas estiradas en el salón y un dedo tal vez hurgando la nariz. Tarea absurda por imposible (lo de acabar bien con el zapping). Afortunadamente encuentro que comienza una película en pocos minutos y a estas alturas, delante de la pantalla tonta, yo sólo estoy interesado en cine y muy poquito más.

Con la breve maniobra navegando entre la información de canales he interceptado al vuelo una palabra asombrosa, la que da título precisamente a esa película a que me refiero: Serendipity. Y entonces pienso que con ese título tengo que verla. Pero la sinopsis habla de una comedia romántica, género preferido de las que llevan falda y que suele provocar rechazo innato en varones. Y entonces pienso que ni de coña la veré. Pero vuelvo a leer el título y ya estoy atrapado.

Aunque creo que no está admitido por la R.A.E., el término español equivalente a serendipity que aparece en distintos sitios es “Serendipia”, que desde luego no suena bien ni de lejos.

Pero ¿qué es serendipity? ¿De dónde puede provenir tan extraño vocablo?. Busquemos…

“La facultad de lograr descubrimientos afortunados por accidente. El desarrollo de eventos fortuitos en un modo feliz o beneficioso……El hecho o la ocurrencia de tales descubrimientos”.

“…capacidad para hacer descubrimientos deseables por accidente…”.

“… encontrar algo magnífico mientras se busca otra cosa, descubrir algo valioso por casualidad, realizar por azar un acto de sagacidad…”

Vale, esto es serendipity. Y ahora vayamos un poco atrás en el tiempo.

Había una vez un reino exótico oriental llamado Serendip cuya memoria se confunde con los vapores de la leyenda. Dicen que existió en una isla que muchísimos años después se llamó Ceilán y que hoy conocemos como Sri Lanka.

En el reino de Serendip se narraban maravillosas historias, como la que trata de tres príncipes que además del privilegio de la noble ascendencia gozaban del don del descubrimiento fortuito. Cuenta la historia que estos tres personajes encontraban, sin buscarla, la respuesta a problemas que no se habían planteado y que gracias a su capacidad de observación y a su sagacidad descubrían la solución a dilemas impensados.

El anónimo relato de sus aventuras llevó el título de “The Three Princes of Serendip”. Mucha gente debió de leer ese libro a lo largo de los años. Pero fue un tal Walpole quien en el siglo XVIII le dio vida.

Horace Walpole, conde de Oxford (1717-1797) fue un aristócrata inglés, escritor y político, hijo de primer ministro y primo del marino Nelson. Como digo, aristócrata al 100%. Por cierto en 1764 escribió “El castillo de Otranto”, obra precursora de la novela gótica.

Walpole dejó a la posteridad una sustanciosa correspondencia y en una de sus muchas cartas, sobre 1754, acuñó el término “serendipity” a raíz de la lectura de dicho relato .

La palabra serendipity se encuentra hoy en los diccionarios de inglés y su noción se ajusta muy bien a numerosos casos de descubrimientos científicos que se producen “por casualidad”, que se encuentran sin buscarlos pero que no se habrían llegado a realizar de no ser por el ingenio y la observación atenta a lo inesperado.

Algunos ejemplos “serendípicos”

– “Había diseccionado y preparado una rana del modo habitual y mientras atendía otro asunto la dejé extendida en una mesa sobre la que había una máquina eléctrica pero a una considerable distancia de la misma. Cuando una de las personas presentes tocó ligeramente por accidente los nervios de la rana con la punta de un escalpelo, todos los músculos de sus patas se contrajeron una y otra vez, como afectados por intensos calambres”. Así describía Galvani su primera observación accidental de lo que el llamaba “electricidad animal”. Los experimentos de Galvani ayudaron a establecer las bases del estudio biológico de la neurofisiología y la neurología. El cambio de paradigma en este campo fue radical: los nervios eran conductores eléctricos. La información dentro del sistema nervioso se transportaba mediante la electricidad generada directamente por el tejido orgánico.

Niels Bohr llevaba mucho tiempo trabajando en la configuración del átomo. Tuvo un sueño en el cual vio un posible modelo de dicha configuración y al despertar lo dibujó en un papel sin darle mucha importancia. Tiempo después volvió a ese papel y se dio cuenta de que realmente había hallado la estructura del átomo.

– El Dr. Albert Hofmann descubrió accidentalmente una de las drogas alucinógenas más poderosas, el LSD (ácido lisérgico dietilamida). Según relata, en el curso de su investigación sobre los derivados del ácido lisérgico obtuvo el LSD-25. Como no era interesante desde el punto de vista farmacológico, se dejó de investigar sobre él. Cinco años más tarde y debido a que, sin motivo aparente, no podía olvidarse de aquella sustancia, volvió a sintetizarla para una ulterior investigación. Cuando procedía a su cristalización se sintió afectado por una mezcla de excitación y mareo, viéndose forzado a abandonar el trabajo en el laboratorio. Presumiblemente, una mínima cantidad de LSD tocó la punta de sus dedos y fue absorbida por su piel. Ya en su casa, despierto, pero en un estado de ensoñación, percibió una serie interminable de fantásticas imágenes con intensos y caleidoscópicos juegos de formas y colores que no se desvaneció hasta pasadas unas dos horas.

– Los famosísimas Post-it surgieron tras un olvido de un operario, que no añadió un componente de un pegamento en la fábrica de 3M. Toda la partida de pegamento se apartó y guardó, pues era demasiado valioso como para tirarlo aunque apenas tenía poder adhesivo. Uno de los ingenieros de la empresa, hombre devoto, estaba harto de meter papelitos en su libro de salmos para marcar las canciones cuando iba a la iglesia. Los papelitos no hacían más que caerse. Pensó que sería ideal tener hojas con un poco de pegamento que no fuera demasiado fuerte y que resistiera ser pegado y despegado muchas veces. La vieja partida de pegamento malogrado acudió a su mente. Habían nacido las notas Post-it.

– Según Umberto Eco, el mismo Descubrimiento de América sería una serendipia.

¿Y la película?

No, no se me había olvidado aquello que sirvió de detonante para esta cháchara. He de decir que está muy bien, me gustó y sobre todo atrapa por cómo plantea posibilidades de azar y paradojas del destino con la fuerza del amor de dos personas como trasfondo. ¿Y si le hubiera dicho esto? ¿Y si hubiera hecho aquello otro? ¿Y si hubiese llegado unos minutos antes?

Prevalece flotando la eterna pregunta: ¿Existe algún tipo de predestinación en nuestras vidas? Y en el terreno del amor, ¿qué extraños e invisibles hilos hay entre dos personas desconocidas de mundos ajenos que puedan explicar por qué se miran con intensidad a los ojos y anhelan casi sin saberlo acariciarse y estar juntas?

Probablemente la predestinación es sólo una quimera más, pero en cualquier caso, maravillosa. La combinación de algunos de estos ingredientes hacen de esta película algo especial dentro de un género tantas otras veces machacón o superficial. Esa es la sal de la historia y a ella responde un guión coqueto y honesto. Bien por la peli. Ahora voy a esconderme, que estoy tontamente romanticón.

Fuentes: [1] [2] [3]

2 thoughts on “Serendipity

  • Claudia

    Me encanto tu relato, amo esa película y encontre este blog donde hablabas del destino y de la Serendipia.. y es que como una vez leí “Cuando deseas algo con todas tus fuerzas, el universo entero conspira para que este se realice”…

    Reply
  • Rastinang

    En realidad la película trata dos temas, digamos filosóficos, uno es el que tú has planteado con tanta claridad sobre el destino o más bien la vocación… o sea, aquello a lo que estamos destinados (el pez a nadar, el ave a volar y cada hombre a seguir un camino peculiar y distinto).

    Pero hay otro tema en la película: el mito del andrógino en Platón… El amor es una búsqueda de nuestra totalidad en el otro (la mujer en el hombre y el hombre en la mujer)… Pero en un otro muy concreto…No cualquier mujer, sino una concreta. No cualquier hombre sino uno concreto… Platón cuenta que en el principio ese otro y nosotros éramos una totalidad, una plenitud… Y siempre buscamos esa plenitud.

    Y a veces hasta somos capaces de recuperar esa plenitud del origen en lo que sin duda es la serendipiti mas afortunada y difícil que existe.

    Reply

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