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23/09/2017

Spam: aprendiendo a convivir con la basura

Condenados a vivir entre basura publicitaria con medios como TV y demás, nosotros los ciudadanos intentábamos refugiarnos en el escritorio con el ordenador para concentrarnos en nuestras cosas, para eludir ese tipo de interrupción absurda que provoca la avalancha de spots. Pero las cartas ya estaban echadas…

El siguiente objetivo era claramente la red de redes. No estamos a salvo tampoco frente al ordenador, donde el intrusismo también puede atosigar, tanto como para perder como mínimo unos cuantos minutos al día en borrar inumerables mensajes ajenos y zafios.

Para conocer el curioso origen del término spam, no dejéis de visitar esta página.

El Spam a estas alturas

En primera línea de los grandes problemas que actualmente afronta Internet está la proliferación del correo basura o correo no solicitado y que no aporta al receptor más que molestias y pérdida de tiempo. Según unas u otras estadísticas el spam puede constituir entre el 50 y el 85% de todo el correo electrónico que se mueve por Internet. Eso es una barbaridad: significa mucho tiempo que se malgasta en examinarlo y mucho dinero invertido en medios tecnológicos (hardware y software) y humanos para minimizar su impacto, que no su erradicación, la cual es hoy por hoy poco menos que imposible.

Los proveedores de acceso a internet se ven obligados a incrementar sus recursos en forma de servidores de correo más inteligentes, sistemas de filtrado más potentes y máquinas y personal especializados en estas batallas, lo cual a su vez puede (seguramente suele) repercutir negativamente en las tarifas que luego apliquen a sus clientes, a todos nosotros.

Y hay más. El Spam genera cazadores de fortuna en ambos bandos: por un lado están los atacantes; por el otro los que ingenian soluciones para contrarrestarlo. Negocio por un lado, negocio por el otro, y nosotros en medio. ¿Alguien da más? Pues sí, un actor más: las instituciones del gobierno (con determinados grupos de presión detrás), quienes, preocupados por los efectos de todo esto, realizan cada poco tiempo propuestas anacrónicas o restrictivas. Como les atemoriza que los tilden de desfasados y absurdos, prefieren terapia de choque: restringir en nombre del bien común. Queda saber si en el futuro inmediato se implantará un intervencionismo estatal en la nuevas tecnologías que, ante la duda, prefiere recortar libertades.

Retomando el hilo, un porcentaje brutal de ancho de banda es copado por la actividad que genera el spam. Son mensajes que, aunque arrojamos a la papelera al vuelo, sabemos que hablan de viagra, proponen fórmulas para alargar atributos o reducir sebo, obtener diplomaturas de postin sin pasar por las aulas, conocer a tu media naranja, etc. etc. Está claro que nada de eso que ofrecen te interesa, pero ¿por qué no desaparecen?. Eso es porque has dado alegremente tu dirección de correo en páginas web y ahora viene esta consecuencia (piensas). Bueno, pues si has sido muy cuidadoso con el tema y no has soplado tu email a casi nadie, no te preocupes que el spam también te alcanzará. A fin de cuentas basta con una minúscula fuga para caer en las garras de los spammers. Para recibir correo basura sólo hace falta eso, tener una dirección. Y viceversa: los que envían correo basura necesitan ante todo disponer de listados de direcciones, cuantos más mejor.

Una vez acostumbrado a borrar rápidamente todo el spam nada más abrir el correo, todo parece ir bien. A fin de cuentas es lo mismo que con el correo convencional: los folletos del buzón, tras un vistazo, van a la papelera que hay debajo en pocos segundos. En el caso del ordenador, últimamente incluso me divierte echar una ojeada a los pintorescos nombres de remitentes, a menudo una especie de spanglish disparatado donde se revuelven nombres y apellidos hispanos con anglosajones. Algunos ejemplos recopilados esta misma semana:

Rosario H. Cleveland
Edwardo Werner
Edna Aguirre
Kelly Gutierrez
Harvey Picciola

Y unos pocos más que anoté hace tiempo y que me hicieron gracia:

Refugio Perry
Mariquita Huttunen
Benito Britton
Amado Garrison

Las armas del spammer

Los spammers obtienen listas de direcciones de correo electrónico gracias a la utilización de robots, programas automáticos que rastrean la red incesantemente. ¿Dónde y cómo?:

1. En cualquier página web (que internamente es probable que almacene direcciones).

2. En foros, blogs, grupos de noticias y listas de correo, donde existe mucha actividad y muchas direcciones expuestas..

3. En estas cadenas de emails típicas con chistes y gracias, donde se acumulan montones de direcciones visibles en el cuerpo del mensaje.

Y por supuesto con métodos más expeditivos:

4. Comprando bases de datos con abundantes datos de usuarios con correo.

5. Entrando “por las malas” en servidores.

6. Con los llamados “ataques de fuerza bruta”; con pruebas de ensayo y error se generan direcciones de forma aleatoria y se verifica si llegan los mensajes.

7. Hay en la actualidad otras técnica más sofisticada y efectiva que se ha extendido. Mediante troyanos que invaden sistemas mal protegidos, los spammers consiguen esclavizar a ordenadores (denominados “ordenadores zombies”) para que envíen spam bajo sus órdenes. Ello supone tener de su parte verdaderos ejércitos de PC’s distribuyendo mecánicamente correo basura por todo el globo y con mejor ancho de banda que nunca. Para colmo, puede ocurrir que estos equipos sean “marcados” por los propios servidores de correo de nuestro ISP como fuentes de spam e incluidos en listas negras.

Una vez hecha la recolección de direcciones de correo válidas (han de ser válidas y operativas), el spammer ejecuta programas encargados del envío masivo. Si os preguntáis si merece la pena tanto esfuerzo, la respuesta es: sí. Pensemos que el costo es mínimo aunque se trate de millones de destinatarios, y que sólo con que un 1% los lea ya sería rentable para la empresa propagadora.

Precauciones ante el spam

Los filtros anti-spam estan bien, no hay que negarlo, pero sólo sirven hasta cierto punto. Las técnicas de spammers, infinitamente ingeniosas, siempre están un paso por delante..

Para minimizar el impacto del correo basura, unas ideas sencillas:

-Piénsate lo de darle a tu dirección de correo electrónico un tratamiento similar al que das al resto de tus datos personales. Discreción y confidencialidad.

-No deberías subscribirte compulsivamente a foros, servicios web y boletines, pero como muchas veces se hace imprescindible registrarse en una web para poder descargar algo que te interesa, la mejor opción es contar con una dirección de correo que solamente se utilice para esta función. Así el grueso del spam irá a esa cuenta (si encima es una cuenta Gmail, Google filtrará mejor aún).

-Otro truquillo que suele utilizarse para esquivar rastreos de robots es poner tu dirección con otro formato. Por ejemplo en lugar del consabido: [email protected], utilizar: fulanito (ARROBA) dominio (PUNTO) com

-Pasa de participar en cadenas de correos chorras y de responder a solicitudes extrañas de petición de la dirección.

-En envíos a múltiples destinatarios, es preferible utilizar la opción “CCO” (con copia oculta), para que no sean visibles el resto de contactos.

-No responder nunca al mensaje del spammer, por mucho que prometan que con un clic puedes anular la suscripción (sólo conseguirías confirmar que tu cuenta existe y está activa, y acabarás recibiendo más spam que antes). Por otra parte, bloquear mensajes que contengan en el asunto palabras como “viagra” no siempre es efectivo, ya que los spammers introducen faltas intencionadas de ortografía, espacios y otros símbolos en aquellos términos más propensos a ser bloqueados (por ejemplo, “V14GR4″ en lugar de VIAGRA”).

-Y finalmente no puede dejarse de lado un equipo en condiciones, con las actualizaciones de seguridad, firewall y antivirus al día. No se trata sólo de troyanos de spam, sino de todo tipo de Spyware pululando por ahí y amenazando con tumbar tu Windows, digo tu equipo.

Más: [1] [2] [3]

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