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28/05/2017

Testamento de un matemático romántico

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Évariste Galois (1811-1832), uno de los grandes genios matemáticos de su tiempo, tuvo una vida breve y trágica, ya que murió en un duelo con solo veinte años de edad. Apasionado e irascible, su genio brusco y su carácter le excluyeron de las academias francesas llevándolo al borde de la desesperación. Su paranoia había sido alimentada por distintos episodios de tan corta vida.

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Con 17 años había enviado un trabajo sobre las ecuaciones quínticas (en las que la incógnita aparece elevada a su quinta potencia y para las que entonces no se conocía solución) a la Académie de Sciences. El barón Cauchy, figura importante de la comunidad matemática francesa, adivinó un talento excepcional y sugirió que debería ser presentado al premio de matemáticas. Pero no sólo no recibió el premio sino que su manuscrito se perdió. Otro artículo posterior también fue rechazado por la Academia.

Por entonces la vida de Galois empezaba a teñirse de un marcado tinte político. El levantamiento de los republicanos de 1830, que había obligado al exilio de Carlos X, fue sofocado con la llegada al trono del nuevo rey Luis Felipe de Orleans. Galois tenía fervientes convicciones republicanas y había participado activamente en manifestaciones y sociedades antimonárquicas, por lo que fue expulsado de la École y encarcelado varias veces bajo la acusación de actitud sediciosa.

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‪Combat devant l’hôtel de ville‬

Según cuentan nada más ser liberado tuvo una disputa amorosa en un restaurante que desembocó en un reto a duelo para el día siguiente. Évariste Galois estaba tan convencido de la inminencia de su muerte que pasó toda la noche escribiendo cartas a sus amigos republicanos y componiendo lo que se convertiría en su testamento matemático. Así es como expresaba sus sentimientos en una carta a un amigo:

“Pido a mis amigos patriotas que no me reprendan por morir por otra cosa que no es mi país. Muero víctima de una infame coqueta y sus dos engañados. Mi vida se extingue entre chismorreos triviales. ¡Oh!, ¿por qué morir por tan poco, por algo tan despreciable? Pongo al cielo por testigo de que sólo bajo la coacción y la fuerza he cedido a una provocación que he tratado de evitar por todos los medios posibles. Lamento haber contado una verdad tan peligrosa a aquellos incapaces de oírla con calma. Me llevaré conmigo a la tumba una conciencia sin mancha, inaccesible a las mentiras, incontaminada con sangre patriota.”

Aunque luego añade:

“¡Adieu! Yo amaba la vida para el bien común. Perdono a los que me han matado, son de buena fe”.

Esa noche Galois garabateó frenéticamente sus ecuaciones, con muchas tachaduras y anotaciones al margen: “une femme”, “Stéphanie” y las desesperadas palabras, “Je n’ai pas le temps” (“no tengo tiempo”).

A primeras horas de la mañana los dos contrincantes se enfrentaron a pistola y 25 pasos sin testigos ni doctor. Galois recibió un tiro en el vientre y murió en el hospital -probablemente de peritonitis- al día siguiente después de rehusar los servicios de un sacerdote. Sus últimas palabras a su hermano en el lecho de muerte fueron:

“No llores; necesito todo mi valor para morir a los veinte años”.

A su entierro asistieron tres mil republicanos y hubo enfrentamientos con la policía (muchos de sus compañeros creían que Galois había sido víctima de una conspiración).

Hubo de pasar una década para que en sus notas fuese reconocida la marca de un genio. Tras laboriosas interpretaciones de los escritos que dejó, los logros matemáticos de Galois fueron reconocidos para siempre.

Nota
Évariste Galois fue capaz de determinar cómo un polinomio era resuelto por radicales. Además fue el primero en utilizar el término “grupo” en un contexto matemático. En una rama del álgebra abstracta hay una teoría que lleva su nombre y constituye una de la bases matemáticas de la modulación CDMA utilizada en comunicaciones y especialmente en los Sistemas de navegación por satélite como GPS.

Fuente principal | Eurekas y euforias. Cómo entender la ciencia a través de sus anécdotas.

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