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22/07/2017

The Pogues: Turkish song of the damned

The Pogues fue esa banda destinada a traer al folk la energía y la mala leche del punk. Lo formaron excelentes músicos que conocían el folk de raíces. Lo comandó Shane MacGowan, de padres irlandeses y criado en Inglaterra, personaje pendenciero con una legendaria querencia por el alcohol. Mítica su piñata.

El grupo se había llamado en sus orígenes “Pogue Mahone”, que es una adaptación al inglés de la expresión irlandesa “póg mo thóin” (“bésame el culo”). No digo más.

A pesar de su poca edificante personalidad, McGowan era un buen letrista con un magnífico oído para las historias de la calle y por sus venas siempre corrió, junto a notorias dosis de alcohol, lírica de altura. De su mano proceden la mayoría de las letras de la mejor época de The Pogues, con canciones que hablan de amoríos, de la vida en los suburbios, de etílicas celebraciones, de viejas tradiciones e incluso de fantasmas y apariciones (como en “The turkish song of the Damned”).

The Pogues comenzaron allá por 1982 y Shane McGowan permaneció con ellos hasta 1991. Su diversas adicciones y otros conflictos personales le costaron la salida del grupo y, por lo que parece, bastante paciencia tuvieron con él para haberle aguantado 10 años. Después de su marcha el grupo siguió creando discos con buenas canciones aunque no al nivel de esa época. En el 2001 se reunieron otra vez y ocasionalmente han dado conciertos desde entonces.

El tercer disco de la banda, If I Should Fall From Grace With God (1988), supo desplegar todo el arsenal de talento insinuado en los anteriores trabajos con un Shane MacGowan todavía lúcido y en estado de gracia y unos músicos dejando constancia de composiciones brillantes que se cuentan entre lo mejor de la música popular de los 80.

Los matices sonoros de este inolvidable trabajo de The Pogues exploraron mucho más allá del típico Irish Folk y así al legado tradicional se sumó el rock, la actitud incendiaria del punk y las baladas urbanas perfectamente adecuadas a la voz rota de MacGowan. Un disco ecléctico que cuenta con diversas joyas incrustadas. Los Pogues estaban probablemente en su mejor momento.

Turkish song of the damned es el segundo corte del disco y en él la banda acopla de inicio unos acordes árabes a su típico patrón irlandés, para desembocar al final en una vibrante explosión céltica. Pese a lo antes dicho, esta composición en particular no pertenece a McGowan sino a Jem Finer, el hombre del banjo y la mandolina en The Pogues.

Estamos ante una canción sobre piratas y aparecidos que entronca con antiguas leyendas.

Un viejo episodio de la mitología celta cuenta cómo los capitanes muertos de los barcos piratas reclamaban a través de un emisario la deuda no cobrada a alguien. La chica del peine es una Banshee, criatura femenina del folklore irlandés precisamente mensajera de la muerte. Dicen que cuando aparecía entre los soplos del viento peinando sus largos cabellos, anunciaba con lamentos que alguien cercano a nosotros iba a morir. Una banshee puede también permanecer a cierta distancia, como figura solitaria que presagia la muerte paseando por las colinas circundantes o sentada sobre un muro de piedra. Aunque no sea visible, sus gemidos penetrantes no dejan lugar a dudas respecto a su presencia.

The Pogues: Turkish song of the damned

LYRICS

I come old friend from Hell tonight 

Across the rotting sea 

Nor the nails of the cross 

Nor the blood of Christ 

Can bring you help this eve

The dead have come to claim a debt from thee 

They stand outside your door 

Four score and three 

Did you keep a watch for the dead man’s wind 

Did you see the woman with the comb in her hand 

Wailing away on the wall on the strand 

As you danced to the Turkish song of the damned

You remember when the ship went down 

You left me on the deck 

The captain’s corpse jumped up 

And threw his arms around my neck

For all these years I’ve had him on my back 

This debt cannot be paid with all your jack
And as I sit and talk to you I see your face go white 

This shadow hanging over me 
Is no trick of the light
The spectre on my back will soon be free 

The dead have come to claim a debt from thee

The Pogues: La canción turca de los malditos

LETRA

Ésta noche, viejo amigo, vengo desde el infierno
a través de un mar de podredumbre.
Ni los clavos de la cruz, 

ni la sangre de Cristo 

podrán ayudarte ésta víspera. 

La muerte ha venido reclamándote una deuda. 

Te esperan al otro lado de la puerta. 

Son ochenta y tres.

¿Le has echado un vistazo a la brisa del hombre muerto?

¿Has visto a la mujer con el peine en la mano?
Aullando en la pared, abandonados. 

Mientras bailas al son de la canción turca de los malditos.

Recuerdas cuando el barco se hundió.

Me dejaste sólo en la cubierta.

El cadáver del capitán me cayó encima,

rodeando mi cuello con sus brazos. 

Durante todos éstos años lo he tenido a mi espalda.

Ésta deuda no la podrás pagar con tu jota (con tu carta).

Y mientras te hablo, aquí sentado, veo tu cara ponerse pálida. 

Ésta sombra, colgando sobre mí,

no es ningún truco hecho con la luz.

El espectro a mis espaldas, pronto será libre.

La muerte ha venido reclamándote una deuda.

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