Blog de música, tecnologías, poesía y cerveza fría

18/11/2017

Todo por la ciencia!

Interesado en estudiar las enfermedades tropicales y epidémicas, el Dr. Valli decidió analizar sobre el terreno la fiebre amarilla.

En 1816 se trasladó de Italia a Cuba y nada más llegar a La Habana quiso comprobar si esta enfermedad era contagiosa. Se vistió con las ropas de un muerto y se acostó junto al cadáver. ¡Oh notabilísimo experimentador!: curiosamente a la mañana siguiente apareció muerto.

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