Blog de música, tecnologías, poesía y cerveza fría

24/09/2017

Tu oreja pequeña

¡Oh, musas! ¿Qué hado funesto me empujó a dedicar una égloga a aquella oreja pequeña?:

Como tantas veces yo perseguía de reojo el perfecto contorno redondo de tu cara, para detener después la mirada en tan deliciosa oreja pequeña. Veo que zumban pretendientes en torno a ella y por eso me pinchan alfileres sobre la nuca.

¡Oh, dioses! Ansío que se vayan todos de tu alrededor para dirigirme directamente hacia ella como oso tras el salmón fresco. Y aunque se que no hay posibilidad alguna para mi de que este murmullo amoroso preparado acapare toda tu atención, quisiera susurrar muy cerca a esa oreja blanquísima hasta embelesarte, y que mi voz te acaricie y dibuje una “O” perfecta en el gesto de tu boca, o que te alerte como un sueño intenso cuya sensación fresca y cautivadora perdura el resto del día. ¡Ojalá pudieras oír cuán bellamente puedo pintar todos nuestros sentimientos por venir!

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