Miguel de Unamuno: «Morir soñando» (su último poema)

Morir soñando, sí­, más si se sueñamorir, la muerte es sueño; una ventanahacia el vací­o; no soñar; nirvana;del tiempo al fin la eternidad se adueña. Vivir el dí­a de hoy bajo la enseñadel ayer deshaciéndose en mañana;vivir encadenado a la desgana¿es acaso vivir? ¿y esto qué enseña? ¿Soñar la muerte no es matar el sueño?¿Vivir

Personajete 2

Fue la mí­a hace décadas una familia de tratantes y chamarileros. No sé cómo, un dí­a mi padre consiguió introducirse en el sector de artes gráficas madrileño, se relacionó con algunos poderosos, trabajó duro, procreó generosamente y dejó una empresa próspera a su muerte. Desde entonces mis innumerables hermanos y yo continuamos su legado aplicando

Miguel de Unamuno. De «Mi Salamanca»

(…) Duerme el sosiego, la esperanza duerme de otras cosechas y otras dulces tardes, las horas al correr sobre la tierra dejan su rastro. Al pie de tus sillares, Salamanca, de las cosechas del pensar tranquilo que año tras año maduró en tus aulas, duerme el recuerdo. (…) Duerme el recuerdo, la esperanza duermey es

Para reí­r o llorar

Según una encuesta encargada por Sony para promocionar el lanzamiento de sus teléfonos Walkman, más de 700.00 «amantes» de la música de 66 paí­ses han respondido para elaborar una lista de las mejores canciones del mundo. En el puesto 2 aparece la sexy a la par que musicalmente inútil Britney Spears. Es de suponer que

Atravesando Beirut

Jamás estuve tan lejos y mucho menos en ciudades arrasadas por alguna catástrofe, pero en Madrid a veces puedes hacerte una ligera idea. Un ejército inconcebible de maquinaria amenazadora siembra la M-30, los accesos y salidas por las principales ví­as al norte, al sur, al este y al oeste, todo a la vez…

Personajete 1

Oiga, no es que yo lo quisiera, pero desde que papá se embarcó en negocios de envergadura hube de reciclarme para seguir su ritmo y asentar la idea de que también yo sería gentleman empresarial de la noble escuela de saqueadores hispánicos. Procedo de una zona pija del norte de Madrid y a dí­a de

Libros, libros, libros

Me he pasado la vida leyendo libros, preferentemente tumbado en la cama cada noche y, para mi desgracia, muchos de ellos de índole literaria.
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