Domingo Francisco Jorge Badía y Leblich, nacido en Barcelona en 1767, hijo de padre aragonés y madre belga y más conocido como Ali Bey, vivió la vida de un auténtico aventurero. No solamente fue explorador sino además funcionario, espía, escritor, científico… un espíritu más que inquieto y seguramente de los más fascinantes personajes de la
A lo largo de la historia, especialmente en los últimos cien años, la inteligencia militar (pedazo de oxímoron) no ha dejado de investigar y desarrollar técnicas y experimentos arriesgados, ingeniosos, sofisticados, costosos y por qué no decirlo, a veces también inútiles.
Abrí El guardián entre el centeno cuando el tren que me llevaba desde algún lugar de Suecia hasta la capital echaba a andar. Lo hice con resignación, tenía que afrontar de alguna manera las siete horas de viaje que tenía por delante. Luego quise que el viaje durase más para que me diese tiempo a
El 1 de marzo de 1990 agentes del servicio secreto de Estados Unidos asaltaron la sede de Steve Jackson Games (empresa de juegos de ROL), llevándose como pruebas de actividades criminales la BBS (Base de datos ON-LIne) de SJG, Illuminati y el manual Cyberpunk para GURPS que iba a ser editado en pocos días.
Ni la música suena ahora tan bien como antes, ni el sabor de una pieza de fruta se acerca al de antaño. Ni de lejos. Para gran parte de la población los buenos tomates ya no existen, se extinguieron y lo que engullimos con el mismo nombre es simplemente una cosa roja insípida. Como no
Decía Forrest Gump a «su Jenny» algo así como: «Yo no soy muy listo, pero se lo que es el amor». Bueno pues concretamente yo no soy motero (muy a pesar mío), pero se lo que es la sensación de libertad.
Estaba usando Stumbleupon, un servicio que nos permite seleccionar temas de nuestro interés, y nos muestra páginas completamente aleatorias de todo Internet. Y encontré algo maravilloso, casi podría decir que es el mejor invento del siglo XX, superando con creces al LHC, y superando ligeramente al propio Internet. Cómo hacer una magdalena en menos de cinco
Corría el siglo XVIII en San Petersburgo. Era una noche especialmente fría de invierno, en la que nadie hubiera sobrevivido en la calle. Todavía no había redes eléctricas para que se acumule el hielo sobre ellas, pero de haber existido, seguramente se hubiesen cortado. Las personas se resguardaban con toda la ropa que encontraban mientras
Largo recorrido el de la evolución humana, y todo para acabar de nuevo encorvados: antes leyendo las huellas del suelo, ahora agazapados sobre un cristal iluminado en busca de identidad.
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