Blog de música, tecnologías, poesía y cerveza fría

23/09/2017

Color para una guerra en blanco y negro

Deux fusiliers marins (Belgique, sept. 1917)

Existe una llamativa colección de fotografías en color de la Primera Guerra Mundial cuyas tonalidades frías parecen transmitir cierta sensación de irrealidad. Son estampas cotidianas que traspasan la línea del tiempo y cautivan nuestra atención.

El responsable de dicho muestrario fotográfico fue Jean-Baptiste Tournassoud (1866-1951) que había sido amigo de los hermanos Lumière y con ellos aprendió el control de los procesos fotográficos.

Los célebres hermanos Lumière, inventores del proyector cinematográfico, patentaron en 1903 y comercializaron en 1907 el denominado “Autochrome Lumière” un sistema que resultó ser el único procedimiento existente para obtener fotografías en color hasta 1935, año en que acabó abandonándose por resultar costoso y precisar de largos tiempos de exposición.

En 1887 Tournassoud ingresaba en el ejército francés donde muy pronto sería reconocida su destreza con la cámara. Con el estallido de la Gran Guerra le asignaron numerosas misiones fotográficas en el frente (en primera línea muchas veces) que cumplió con eficacia. Se estima que durante los cuatro años que duró la contienda realizó cerca de 3.000 fotografías y unas 800 placas autochrome en lo que constituye un gran testimonio gráfico del conflicto bélico.

La vida diaria en la trinchera o en el campamento, los mandos posando en actitud altiva y circunspecta, los edificios bombardeados, una variada galería de soldados con sus poblados bigotes, con sus pertrechos… Con todos esos elementos Tournassoud compuso sus fotos manifestando un destacado sentido pictórico.

Durante la guerra y después de ella desfilaron ante su objetivo los personajes nacionales más importantes del momento: Clemenceau, Foch, Joffre, Pétain, Mangin. Su obra apareció en prestigiosas publicaciones y en 1919 se organizaría una exposición que bajo el nombre de “Sujets de Guerre 1914-1919)” recorrió diversas ciudades de Francia.

En 1920 Jean-Baptiste Tournassoud abandona el ejército con el grado de Comandante después de 32 años de servicio y se retira a su villa natal, Montmerle-sur-Saône (al norte de Lyon) para consagrarse plenamente a su pasión durante el resto de sus días. Plasmó paisajes, monumentos, instalaciones industriales y animales (está considerado como uno de los mejores fotógrafos de animales del S. XX, especialmente caballos). Hasta su muerte en 1951 produjo una obra considerable impregnada de sensibilidad y con ese sentido innato de la anticipación con el que sueña todo fotógrafo. Su impresionante legado puede contemplarse en la página de la Asociación de Amigos de Jean-Baptiste Tournassoud..

Sesenta años de buen trabajo avalan a este hombre inquieto y profesional que además fue un excelente técnico de laboratorio y amante de la literatura, la poesía y la música.

Gracias a Jablago, blog que promete y donde empecé a leer sobre este tema. Luego acabe enredándome con el asunto.

En la página de la Academia de Amiens figura un estudio sobre la representación del soldado durante la guerra del 14 con carteles, postales, viñetas y planchas fotográficas (en el idioma de Molière y Louis de Funes).

Recordar finalmente que el caso de Jean-Baptiste no es único, hay también otros muy interesantes fotógrafos y reporteros de la Primera Guerra Mundial

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