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29/05/2017

Juez del horror

¿Imaginas que en la vista oral en la que te juegas una más que segura condena a muerte, el juez te ordena que te quites el cinturón para que durante la misma se te caigan los pantalones y seas el hazmerreír de la sala? Bien, pues este era el más benévolo de los métodos de Freisler, un hombre que desde los tribunales estuvo a la cabeza de la represión nazi.

Roland Freisler (1893-1945) militar, abogado y luego juez durante la Segunda Guerra Mundial y más señaladamente Presidente del Tribunal Popular del Pueblo (“Volksgerichtshof” en alemán), fue a la postre uno de los más siniestros, temidos e implacables jueces del nazismo, escenificando farsas judiciales con su manera grosera y humillante de dirigirse a los encausados. Hasta los mismos nazis próximos a Hitler le tenían aversión.

Freisler había combatido durante la Primera Guerra Mundial y tras ser capturado por los rusos aprendió su idioma y se interesó por el marxismo. Al regresar a Alemania era un ferviente comunista, sin embargo en 1925 estaba afiliado al Partido Nazi.

Apadrinado por Goebbels (su pasado bolchevique lo hacía altamente sospechoso a los ojos de Hitler, quien nunca lo tragó), en 1933 es designado Secretario de Estado de Justicia del III Reich. El gobierno estaba quitándose de encima todo el aparato judicial no afin al régimen y construyéndose uno a medida.

En el año 1934 se había creado el temible Volksgerichtshof o Tribunal Popular, órgano judicial del partido nazi y su principal brazo ejecutor contra la disidencia. Contaba con más de 200 jueces inquisidores a su cargo. Desde 1942 lo preside el honorable Freisler.

El tribunal imponía condenas de muerte por ejemplo por escuchar radios extranjeras o criticar al Führer incluso de manera privada. Freisler aplicó en tales casos el llamado “Decreto contra los parásitos nacionales” documento que él mismo había redactado y que le dejaba manos libres para aplicar un despiadado afán represor.

En el 43 dirigió los juicios contra los estudiantes de la organización disidente Rosa Blanca -grupo opositor que abogaba por la resistencia no violenta contra el régimen- al que condenó a pena de muerte con guillotina (sí, por orden expresa de Freisler fue rescatado este antiguo método de ajusticiamiento).

Freisler actuaba al tiempo como juez, jurado y fiscal, por lo que tenía potestad total para sentenciar. Se calcula que aproximadamente el 90% de sus sentencias fueron de muerte, además determinadas de antemano, lo que constituye por tanto una auténtica farsa judicial. Entre 1942 y 1945 al menos 2.600 ejecuciones fueron de su directa responsabilidad.

Después del fallido atentado y golpe de estado del coronel conde Claus von Stauffenberg contra Hitler en julio de 1944, la famosa Operación Valquiria, Roland Freisler fue el encargado de juzgar a los aproximadamente 200 miembros de la conspiración, quienes fueron humillados por él de forma extrema. De hecho existen filmaciones que así lo atestiguan (ver lo que hay al respecto en YouTube).

Durante el juicio al Mariscal de Campo Von Witzleben, uno de los implicados en la trama, el juez buscó humillarle constantemente al impedirle declarar con su dentadura postiza y sin el consabido cinturón. Fue condenado ese mismo día y ahorcado desnudo con una cuerda de piano.

El 3 de febrero de 1945 se encontraba juzgando en Berlín al teniente Fabian von Schlabrendorff a quien amenazó con que “le mandaría directo al infierno”, a lo que von Schlabrendorff le respondió: “con gusto le permito ir delante”. Dicho y hecho. Antes de que terminara la audiencia se desató sobre la ciudad un bombardeo aéreo de los aliados tan repentino que impidió evacuar la sala. Al cesar el ataque Freisler fue encontrado muerto debajo de una columna con el expediente de Schlabrendorff en su mano.

No se le rindieron funerales de estado, Hitler no lo quiso, probablemente debido a aquella antigua filiación comunista. Así termina la historia de un juez maléfico actuando impunemente en la mejor época posible para hacerlo. Creo que se puede decir que nadie lamentó su muerte.

Fuente Principal: Kurioso

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