Blog de música, tecnologías, poesía y cerveza fría

21/09/2017

Nada es original

Una de las cosas que destacan en la trayectoria de Jim Jarmusch, paradigma del cine independiente norteamericano, ha sido sin duda el sentido ético de su trabajo que a su vez se apoya en la defensa a ultranza de la independencia del cineasta como valor más sólido para la creación, cinematográfica en este caso, pero por extensión artística de cualquier tipo.

Jim Jarmusch empezó escribiendo poesía en su época de estudiante. Como director de cine siguió aplicando una serie de principios aprendidos entonces. Por ejemplo no da la impresión de sentirse demasiado interesado en el relato en sí mismo y en cambio sí que le gusta volcarse en momentos determinados de manera intensa. En sus películas puede desesperarte a veces comprobar que no das con la trama y es que tal vez no la tienen. Dicho esto como simplificación, puesto que el cine de Jarmusch no es fácil de explicar y tal vez lo único seguro es que sus películas no se parecen a las de ningún otro.

El toque “Jarmusch” reside en un sentido del tempo y del humor particulares, la reflexión latente, los personajes lacónicos y unas imágenes de factura impecable. Su cine ha estado al margen de modas y otras presiones y cuando tiene la oportunidad suele aprovechar para pedirle a las nuevas generaciones de cineastas que miren hacia atrás con respeto y hacia adelante con espíritu independiente. Que así sea por el bien del séptimo arte.

En la línea de sus reflexiones es habitual que manifieste algo interesante y ejemplar, sugerencias de un director de cine distinto pero siempre humanista y en las denominadas “5 reglas del cine según Jim Jarmush” encontramos unas pautas sencillamente inspiradoras que se pueden aplicar no sólo al cine sino a cualquier forma de expresión artística.

Las reglas de oro de Jim Jarmusch
*abajo el original en inglés

REGLA No. 1
No hay reglas. Hay tantas maneras de hacer una película como cineastas potenciales. Es un modelo abierto. De todas formas personalmente no me atrevería a decirle a nadie qué hacer o cómo hacer algo. Para mí es como decirle a alguien cuáles deberían ser sus creencias religiosas. A la mierda. Eso va en contra de mi filosofía personal –más un código que un conjunto de reglas-. Por tanto olvídate de las “reglas” que estás leyendo en este momento y considéralas más bien simples notas para mí mismo. Uno debe tomar sus propias “notas” porque no hay una única forma de hacer nada. Si alguien te dice que hay una único método, su método, aléjate de él tan rápido como puedas, tanto física como filosóficamente.

REGLA No. 2
No dejes que los hijos de puta se queden contigo. Podrán ayudarte o no, pero no podrán detenerte. La gente que financia, distribuye, promociona y exhibe películas no son cineastas. No están interesados en permitir que los cineastas definan y dicten la forma en que hacen sus cosas, así que no debemos tener ningún interés en permitir que ellos dicten la forma de hacer una película. Lleva una pistola si es necesario.

Además evita a los aduladores a toda costa. Siempre hay personas por ahí que sólo quieren meterse a hacer cine para hacerse ricas, famosas o para tener sexo. Generalmente saben tanto de cómo hacer cine como George W. Bush de combate cuerpo a cuerpo.

REGLA No. 3
La producción está ahí para servir a la película. La película no está ahí para servir a la producción. Por desgracia en el mundo del cine esto ocurre universalmente a la inversa. La película no se hace para servir al presupuesto, al programa o a los cortes que estos conllevan. A los directores que no entienden esto deberían colgarlos de los tobillos y preguntarles por qué de pronto el cielo está para abajo.

REGLA No. 4
El cine es un proceso de colaboración. Tienes la oportunidad de trabajar con otros cuyas mentes e ideas pueden ser más fuertes que las tuyas. Asegúrate de que se mantengan enfocados en su propia función y no en el trabajo de alguien más, o será un desastre. Pero trata a todos tus colaboradores como iguales y con respeto. Un asistente de producción que está deteniendo el tráfico para que el equipo técnico pueda rodar un plano no es menos importante que los actores en escena, el director de fotografía, el director de arte o el director. Las jerarquías son para aquellos cuyos egos están inflados o fuera de control o para la gente que está en el ejército. Aquellos con quienes eliges colaborar, si escoges bien, pueden elevar la calidad y el contenido de tu película a un nivel mucho más alto de lo que cualquiera hubiera podido imaginarse por sí solo. Si no quieres trabajar con otras personas pinta un cuadro o escribe un libro (y si quieres ser un jodido dictador lo único que hay que hacer es meterse en política…).

REGLA No. 5
Nada es original. Roba de cualquier sitio que te inspire o que alimente tu imaginación. Devora películas antiguas y modernas, música, libros, cuadros, fotografías, poemas, sueños, conversaciones fortuitas, arquitectura, puentes, señales de la calle, árboles, nubes, cuerpos de agua, luces y sombras. Selecciona sólo aquellas cosas que hablen directamente a tu alma. Si haces eso, tu trabajo (y tus robos) serán auténticos. La autenticidad es inestimable; la originalidad no existe. Y no te molestes en disimular tus robos —si te apetece, celébralos-. En cualquier caso, recuerda siempre lo que dijo Jean-Luc Godard: “Lo importante no es de dónde sacas las cosas, sino a dónde las llevas.”

*Jim Jarmusch’s Golden Rules

Rule #1
There are no rules. There are as many ways to make a film as there are potential filmmakers. It’s an open form. Anyway, I would personally never presume to tell anyone else what to do or how to do anything. To me that’s like telling someone else what their religious beliefs should be. Fuck that. That’s against my personal philosophy—more of a code than a set of “rules.” Therefore, disregard the “rules” you are presently reading, and instead consider them to be merely notes to myself. One should make one’s own “notes” because there is no one way to do anything. If anyone tells you there is only one way, their way, get as far away from them as possible, both physically and philosophically.

Rule #2
Don’t let the fuckers get ya. They can either help you, or not help you, but they can’t stop you. People who finance films, distribute films, promote films and exhibit films are not filmmakers. They are not interested in letting filmmakers define and dictate the way they do their business, so filmmakers should have no interest in allowing them to dictate the way a film is made. Carry a gun if necessary.

Also, avoid sycophants at all costs. There are always people around who only want to be involved in filmmaking to get rich, get famous, or get laid. Generally, they know as much about filmmaking as George W. Bush knows about hand-to-hand combat.

Rule #3
The production is there to serve the film. The film is not there to serve the production. Unfortunately, in the world of filmmaking this is almost universally backwards. The film is not being made to serve the budget, the schedule, or the resumes of those involved. Filmmakers who don’t understand this should be hung from their ankles and asked why the sky appears to be upside down.

Rule #4
Filmmaking is a collaborative process. You get the chance to work with others whose minds and ideas may be stronger than your own. Make sure they remain focused on their own function and not someone else’s job, or you’ll have a big mess. But treat all collaborators as equals and with respect. A production assistant who is holding back traffic so the crew can get a shot is no less important than the actors in the scene, the director of photography, the production designer or the director. Hierarchy is for those whose egos are inflated or out of control, or for people in the military. Those with whom you choose to collaborate, if you make good choices, can elevate the quality and content of your film to a much higher plane than any one mind could imagine on its own. If you don’t want to work with other people, go paint a painting or write a book. (And if you want to be a fucking dictator, I guess these days you just have to go into politics…).

Rule #5
Nothing is original. Steal from anywhere that resonates with inspiration or fuels your imagination. Devour old films, new films, music, books, paintings, photographs, poems, dreams, random conversations, architecture, bridges, street signs, trees, clouds, bodies of water, light and shadows. Select only things to steal from that speak directly to your soul. If you do this, your work (and theft) will be authentic. Authenticity is invaluable; originality is nonexistent. And don’t bother concealing your thievery—celebrate it if you feel like it. In any case, always remember what Jean-Luc Godard said: “It’s not where you take things from—it’s where you take them to.”

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