Embalado

Un dí­a el cardenal Du Perron pronunció una elocuente disertación acerca de la existencia de Dios ante Enrique III de Francia (S. XVI).

Cuando terminó, y tras los aplausos de la corte, añadió ufano:

– Acabo de probar la existencia de dios. Mañana, si vuestra majestad me lo permite, probaré que no existe.

Al rey no le agradó tanto cinismo y expulsó al cardenal de la corte.

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