Adiós, ratas

Emilio Salgari (1862-1911), creador del personaje de Sandokan, tuvo una vida prolí­fica como autor y, a pesar del éxito de sus obras cuyas aventuras deleitaron a generaciones, también llena de penurias económicas y dramas personales.

En 1889 se habí­a suicidado su padre, siendo el primero de una impresionante cadena de suicidios familiares que incluye el del propio escritor en 1911, el de su hijo Romero (1931) y el de su otro hijo Omar (1963).

Hubo además de soportar el internado de su esposa en un psiquiátrico poco antes de que él, tras un intento fallido anterior, decidiera quitarse la vida abriéndose el vientre con un cuchillo. Era el 25 de abril de 1911 y Emilio Salgari dejaba escritas tres cartas dirigidas respectivamente a sus hijos, a sus editores y a los directores de los periódicos de Turí­n.

La carta a sus editores fue así­ de elocuente:

"... A ustedes que se han enriquecido con mi piel, manteniéndome a mi y a mi familia en una miseria inacabable, no les pido compensación de las ganancias que les he proporcionado sino que se cuiden de mis funerales... Les saludo rompiendo la pluma en pedazos".

«… A ustedes que se han enriquecido con mi piel, manteniéndome a mi y a mi familia en una miseria inacabable, no les pido compensación de las ganancias que les he proporcionado sino que se cuiden de mis funerales… Les saludo rompiendo la pluma en pedazos».

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