Las tengo cerca de casa pero todavía no las había cazado con la cámara. En vez de un día soleado escogí, vete a saber por qué, una noche de perros para hacer una fotos a los nuevos rascacielos de Madrid. Sólo dos de los colosos se muestran con suficientes luces. El resultado es más bien
«Yo lo veo siempre en una calle solitaria, en espacios solitarios, perplejo pero nunca derrotado.» (Raymond Chandler explica a Marlowe en una carta). La agencia de Marlowe está situada en un edificio impersonal de la gran ciudad, tan inmensa y moderna como corrupta, y ocupa habitación y media mal ventilada con escaso mobiliario, siempre desordenada,
Repite conmigo: «no me agobiaré coleccionando atajos de teclado». Con unos cuantos es suficiente, y otro día más. Cada uno compone su particular asociación.
Como prometí, y la promesa de los hombres de un bloque es ley, he de seguir rescatando más frases de Raymond Chandler puestas en boca de su detective. Dicho y hecho; he aquí unas cuantas pertenecientes a El sueño eterno (The Big Sleep, 1939).
«Me llamo Octave y llevo ropa APC. Soy publicista: eso es, contamino el universo. Soy el tío que os vende mierda. Que os hace soñar con esas cosas que nunca tendréis. Cielo eternamente azul, tías que nunca son feas, una felicidad perfecta, retocada con el Photoshop. Imágenes relaminadas, músicas pegadizas. Cuando, a fuerza de ahorrar,
«Me gustaría creer que cuando muera seguiré viviendo, que alguna parte de mí continuará pensando, sintiendo y recordando. Sin embargo, a pesar de lo mucho que quisiera creerlo y de las antiguas tradiciones culturales de todo el mundo que afirman la existencia de otra vida, nada me indica que tal aseveración pueda ser algo más
Los años le endurecieron forjando en él un carácter cínico. Pero bajo la piel del inmortal detective creado por Raymond Chandler se oculta una persona observadora, amante del ajedrez, la poesía y la belleza en todas sus formas, alguien que contempla la vida con ironía y aire de pertinaz y amargo individualismo. Aparte de todo