Camilo, el Jesucristo que los superó a todos

Jesucristo Superstar, la ópera rock con música de Andrew Lloyd Webber y letras de Tim Rice, se estrenó en Broadway en 1971, pasó al West End londinense en 1972 y dio el salto al cine en 1973.

Basándose en una interpretación libre y contemporánea de la Pasión de los Evangelios, la trama se centra en el conflicto interior de Jesús -también de Judas- en los días anteriores a la crucifixión. Las actitudes, sensibilidades y jergas corresponden a aquel momento de los años 70 e impregnan la letra y música de esta obra.

Al no conseguir respaldo para una producción teatral, los compositores lanzaron un álbum conceptual donde la parte de Jesús fue cantada por Ian Gillan vocalista de Deep Purple.

Cartel original del artista americano David Byrd en 1971

Y entonces sí, el éxito alcanzado posibilitó el debut del espectáculo en Broadway, aunque triunfó más aún en Londres, donde permaneció ocho años y se convirtió en el musical de mayor duración del Reino Unido hasta ese momento.

Tanto el espectáculo de Broadway como las producciones posteriores recibieron la condena de distintos grupos religiosos al considerarlo blasfemo; para la comunidad judía fomentaba el antisemitismo al mostrar a la mayoría de los villanos como judíos y en Sudáfrica y Hungría directamente se prohibió.

Carl Anderson (Judas), Ted Neeley (Jesucristo) e Yvonne Elliman (María Magdalena) durante el rodaje de la película.

En 1973 se estrena la adaptación cinematográfica de Jesucristo Superstar bajo la dirección de Norman Jewison y con Ted Neeley en el papel de Jesús, Carl Anderson en el de Judas e Yvonne Elliman como María Magdalena. El rodaje se realizó en Israel y otros enclaves de Oriente Medio y la canción I Don’t Know How to Love Him («No sé cómo amarle») cantada por el personaje de María Magdalena fue éxito de ventas.

Y Jesucristo llega a España

El álbum había batido récords de ventas y teatros de medio mundo querían representar la obra, sin embargo siempre surgía un problema inicial con el casting de Jesús: ¿cómo podría un cantante clásico replicar los agudos metaleros de Gillan o un rockero encajar en el escenario de un teatro con la interpretación adecuada?. Ante la disyuntiva, en Broadway optan por un rockero y en Londres por algo más clásico. Y en España, ¿afrontaría alguien tal desafío?

Ese alguien fue nada menos que Camilo Sesto, quien lo tuvo muy claro desde un principio: él sería el promotor del proyecto y estaba decidido a protagonizar la adaptación. Para ello adquirió los derechos de la obra poniendo de su bolsillo los casi 80 mil dólares requeridos para el montaje.

Una apuesta verdaderamente arriesgada, ya que por entonces Camilo Blanes, más conocido como Camilo Sesto, llevaba varios años en lo más alto de los rankings de España y Sudamérica con sus baladas románticas, magnífica voz y dominio de los escenarios. ¿Por qué una joven estrella de la música a mediados de los años 70 pone en pausa su plácida y meteórica carrera para producir y protagonizar en España un musical de estas características?

Ocurrió que Camilo había quedado impactado al ver en Londres una función de Jesucristo Superstar. Según contó muchos años después:

«La vi de pie y de piedra me quedé. En ese momento me dije: ‘Esto se tiene que ver en España y la tengo que hacer yo, solo yo».

Jesucristo Superstar es el primer musical de envergadura hecho en España, cuando por aquí no abundaban artistas capaces de cantar, bailar y actuar de forma simultánea. Aunque se pensó en Paloma San Basilio para el rol de María Magdalena, éste terminaría siendo para Ángela Carrasco. Teddy Bautista, de Los Canarios, interpretó a Judas y se encargó también de los arreglos musicales.


Hubo que sortear muchos obstáculos, como las campañas de insultos en la prensa o el férreo control de la censura española. Escenificar a un Jesús «humano y mortal» rodeado de hippies, no podía sino despertar un fuerte recelo para un amplio sector de la rancia Iglesia hispánica.

Además, la situación política en España era muy complicada en esos momentos, puesto que no existía sino miedo y mucha incertidumbre ante la agonía de Franco. De hecho, el espectáculo estuvo retenido durante mucho tiempo y se trató de impedir su estreno. Hubo que pasar una función exclusiva ante los censores, una especie de «ensayo general» en el que se pidieron unas últimas modificaciones.

Camilo Sesto fue Jesucristo por vez primera el 6 de noviembre de 1975 en el teatro Alcalá Palace de Madrid, solamente unos días antes de la muerte de Franco. No obstante la tensión continuaría con los guerrilleros de Cristo Rey rondando por el teatro para amedrentar a la gente y que no comprase entradas. Asimismo, se sucedieron amenazas de bomba vía telefónica.

A pesar de todo, el musical se llevó a cabo y permaneció casi cinco meses en cartel (y si no continuó fue debido a los múltiples compromisos profesionales del cantante). Desde su estreno constituyó un exitazo con funciones a rebosar y el aplauso de la crítica ante el nivel de interpretaciones y la equilibrada orquestación, muy psicodélica, sinfónica y vanguardista.

La era de Franco tocaba a su fin, surgía una cultura nueva. La posterior publicación del álbum con las canciones también se convirtió en un hit en aquella España que emprendía un camino nuevo sin el dictador.

La aventura del Jesucristo Superstar español cambió para siempre la historia de los espectáculos en directo en nuestro país.

La apuesta de Camilo Sesto

Dentro de la pléyade de cantantes melódicos españoles de los setenta, Camilo Sesto ocupaba un puesto de honor. No era un pijo como Julio Iglesias ni necesitaba del histrionismo de Raphael para brillar. Poseedor de una gran voz, productor y autor de muchos de sus propios temas, vendió más de 175 millones de discos y saboreó las mieles del éxito con canciones que todos hemos tarareado, sus fans y quienes no lo somos.

Pero se ganó el respeto unánime cuando entregó lo mejor de su talento interpretando Jesucristo Superstar. No en vano, Andrew Lloyd Webber elogió la versión española como la única a la altura de la producción original (y siendo justos, probablemente era mejor).

Ian Gillam

Lloyd Webber imaginaba en el papel de Jesús a un rockero, por eso se lo asignó a Ian Gillan, cantante de Deep Purple. Y si existe un pasaje donde queda de manifiesto, ese es Getsemaní.

En los Evangelios, Getsemaní o la oración del huerto, describe la angustia de Jesús antes de ser arrestado y dar comienzo la llamada «Pasión», cuando tras la Última Cena se aparta para orar.

Su muerte es inminente y esta es la única canción que el personaje de Cristo canta en soledad. Está dudando de Dios profundamente, tenía pues que desvelarse aquí una faceta más humana y potente y ahí era mucho lo que podía aportar un cantante de Rock.

«Yo tenía fe cuando comencé, ahora estoy triste y cansado, mis tres años, ya son miles…»

De modo que a priori Camilo Sesto no parecía el más indicado para ese cometido. Sin embargo supo perfectamente traer los gritos heavies a su propio terreno.

En Gestsemaní, Jesús sabe que ha de acatar su destino pero sufre como hombre, suplica respuestas y canta desgarrado «Por qué he de morir».

Y es especialmente en Getsemaní donde Camilo resulta imbatible, cuajando una extraordinaria interpretación que lo consagró como artista completo. Esta canción supone una clase magistral de cómo expresar con la voz una montaña de emociones, siendo alternativamente reflexivo, intenso, sublime y dramático.

Décadas después, quién lo iba a decir, todo el que oye y ve por primera vez el Getsemaní de Camilo flipa en colorines, desde profesores de canto a metaleros.

La siguiente es la memorable actuación de Camilo Sesto en el programa de RTVE Esta Noche Fiesta (1977) interpretando la canción Getsemaní de Jesucristo Superstar.

Camilo Sesto: Getsemaní (Jesucristo Superstar)

LETRA

Yo quiero decir, si puedo pedir
que apartes de mí este cáliz
ya no deseo su amargura
ahora quema y yo he cambiado
y no sé por qué he empezado.

Yo tenía fe cuando comencé
ahora estoy triste y cansado,
mi camino de tres años
me parece que son treinta
y, ¿qué más puede un hombre hacer?

Si he de morir
que se cumpla todo lo que tú quieres de mí
Deja que me odien, que me claven en su cruz.

Yo quiero ver, yo quiero ver, mi Dios
Yo quiero ver, yo quiero ver, mi Dios
Quiero saber, quiero saber, Señor
Quiero saber, quiero saber, Señor.

Si he de morir
dime si es porque he de ser mejor de lo que fui
dime si mi vida con la muerte he de cumplir.

Yo quiero ver, yo quiero ver, mi Dios
Yo quiero ver, yo quiero ver, mi Dios
Quiero saber, quiero saber, Señor
Quiero saber, quiero saber, Señor.

Con morir, ¿qué voy a conseguir?
Al morir, ¿qué voy a conseguir?
Quiero saber, quiero saber, Señor
Quiero saber, quiero saber, Señor.

Ah, ¿por qué he de morir?
¿Por qué?

Dime, ¿por qué quieres que me claven en su cruz?
Muéstrame el motivo, dame un poco de tu luz
Di que no es inútil tu deseo y moriré
Me enseñaste el cómo, el cuándo, pero no el por qué.

Ah, muy bien, yo moriré
pero, pero por favor, cuando muera, cuando muera, mírame
Por favor, mira mi muerte.

Yo tenía fe cuando comencé
ahora estoy triste y cansado,
mis tres años ya son miles
¿Por qué, entonces, tengo miedo de que ya todo termine?

Dios, yo no empecé, fue tu voluntad
Dame el cáliz de amargura
Clava, azota, rompe, mata
pero pronto, hazlo pronto, o yo me voy a arrepentir.

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