«Coronel, decrete Defcon 2 y páseme con el presidente»

Viendo en la TV por enésima vez la siempre entrañable Juegos de Guerra (1983) he meditado profundamente hasta darle una vuelta completa a los ojos sobre el universo DEFCON, tan paranoico como serio, tan made in USA.

Juegos de guerra: la magia de los pioneros informáticos se encarna en David, el adolescente avispado que todos querí­amos ser, capaz de regalarle a su chica un viaje a Parí­s conseguido por la jeta tras burlar al ordenador principal de la compañía aérea desde la intimidad de su dormitorio de casa, gracias a un primitivo pero eficaz ordenador personal y a su sagacidad.

Lo que aparece en imágenes tiene todo el encanto de los primeros modelos ahora obsoletos: las conexiones ví­a modem, tiras de papel continuo procedentes de la impresora matricial, pantallas verdosas con refresco de imagen penoso… Y qué decir de aquellos robustos teclados que al ser pulsados sonaban como el galope de un caballo desbocado.

Mención aparte merece la voz robotizada de Josua, el mega-computador militar que creyendo jugar como los humanos a punto está de desencadenar la III guerra mundial, la guerra nuclear total.

En la era Reagan, cuando la guerra frí­a entregaba sus últimos episodios bajo el signo de los grandes avances tecnológicos del momento aplicados a la industria militar, la moraleja del film es clara: de nada sirve vivir con el miedo obsesivo por el adversario rearmándose sin cesar en una carrera sin fin. Es un juego donde como el Tic Tac Toe (Tres en raya), no hay ganador ni perdedor.

El grado de escalofrí­o ante un eventual ataque de misiles con cabeza nuclear va parejo al susodicho DEFCON, que regula el nivel de disponibilidad y defensa de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos a través de una escala de colores básicos donde cada fase implica un estado de alerta decreciente cuanto mayor es la alerta:

DEFCON 5 Situación normal en tiempos de paz.

DEFCON 4 Se incrementa ligeramente la actividad de los servicios de inteligencia y se endurecen las medidas de Seguridad Nacional. Fue el nivel mantenido durante la mayor parte de la Guerra Fría.

DEFCON 3 Implica un aumento de la disponibilidad de las fuerzas por encima de lo normal. El ejército estadounidense alcanzó este nivel de alerta en 1962 durante la Crisis de los misiles de Cuba, durante la Guerra del Yom Kippur en 1973 y durante los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra el World Trade Center de Nueva York.

DEFCON 2 Este sería el paso previo para una guerra nuclear. Solo se ha declarado en dos ocasiones: en la Crisis de los misiles de Cuba lo hicieron los Comandos Aéreos Estratégicos y más tarde en la fase inicial de la Operación Tormenta del Desierto durante la Guerra del Golfo.

DEFCON 1 Es el máximo nivel de alerta. Nunca se ha utilizado. Reservado para activarse ante un inminente ataque contra las fuerzas armadas estadounidenses o contra su territorio por una gran fuerza militar extranjera y autoriza el uso de armas de destrucción masiva.

Si te atrajo el panel contra la pared del indicador de DEFCON que aparece en la pelí­cula puedes bajarte e imprimir el recortable que en su dí­a prepararon en Microsiervos y darle el uso que prefieras. Por ejemplo colgarlo en la empresa, a modo de pulsómetro de la actividad laboral cambiante.

Y en tal caso, un texto para acompañar al indicador:

SOLO PERSONAL AUTORIZADO
Por favor absténgase de tocar el super_indicador DEFCON

Fases DEFCON en la oficina

DEFCON 5 Calma total. El dí­a avanza despacio, las cigarras cantan… nada urgente a la vista. Discurre el tiempo sin sobresaltos, incluso cabe la posibilidad de disfrutar de momentos entrañables con charla abundante e informal en la cafeterí­a. Haciendo como que se trabaja te sienta bien.

DEFCON 4 Estado normal de trabajo. Presión: la justita, pero ¡hey! cumple los plazos más o menos. No hay problema si se comenta algo gracioso pero mejor con tono de voz normal, no rí­as como un energúmeno. No trates tampoco de justificar que son necesarios 45 minutos para fumarse un cigarro afuera; si has de moverte agarra un folio impreso y paséalo de la mano por distintos departamentos. Están prohibidos cánticos y silbidos.

DEFCON 3. Alguien necesita tranquilidad para algo complicado o urgente, así­ que no le eches más mierda encima. Se pide tratar solamente temas de trabajo, con tono de voz bajo y profesional.

DEFCON 2. Algo muy urgente está en manos de alguien. Se promueve que las conversaciones sean por medio de los canales oficiales. Nivel de ruido, el mí­nimo posible. Todos atentos por si nos requieren para una intervención rápida. Abandone cualquier fórmula de escaqueo.

DEFCON 1. Un suceso terrible requiere una solución de urgencia máxima: servidor caí­do, los discos que almacenan toda la información se han roto a la vez y las copias de seguridad son inexistentes, máquinas del café fuera de servicio… Varios o muchos trabajadores se encuentran bajo un gran nivel de stress y necesitan concentración total. Todas las actividades de la oficina han de orientarse a la tarea en cuestión, aunque de todas formas el caos estará asegurado. No haga observaciones estúpidas ni entorpezca. Apártese y deje trabajar a los profesionales.

Saludos, profesor Falken

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