El edificio que se envió por correo

El 1 de enero de 1913 nací­a el Servicio Postal en Estados Unidos (USPS), que resultó ideal tanto para inmensas zonas rurales del paí­s como también para los habitantes de las ciudades emergentes. Agricultores, ganaderos, artesanos y comerciantes aprovecharon muy pronto la comodidad de recibir y enviar sus productos al mercado y el United States Postal Service se convirtió en uno de los motores económicos del momento.

Es fácil suponer que a lo largo de este tiempo todo tipo de cosas han sido enviadas a través de este servicio. Pues bien, el Banco de Vernal en Utah (EEUU) pasa por ser el mayor objeto enviado por correo postal ordinario a lo largo de la historia. Por supuesto no el edificio en sí­, sino los ladrillos usados para su construcción; así­ que el tí­tulo para esta entrada, sin ser falso, pudiera parecer tramposo.

Un tal Coltharp, joven hombre de negocios de la ciudad de Vernal (Utah), quiso construir un edificio y dedicárselo a la memoria de su padre. Después de consultar con distintas entidades prestamistas locales adquiere un terreno y comienza a elaborar el proyecto de un edificio bancario en la esquina de una de las zonas más comerciales.

El joven Coltharp habí­a conseguido un buen precio para los materiales de construcción con una compañí­a próxima a Salt Lake City, a casi 200 Km. de distancia. El problema surge al calcular los costes de transporte hasta Vernal, ya que nada resultaba rentable (fletar por ejemplo un barco, no lo era).

Y entonces tuvo un golpe creativo. Conociendo los precios más que populares que el Servicio Postal tení­a en la ciudad para implantar su servicio, decidió mandar todos los ladrillos (unos 80.000) por este medio, ateniéndose a las estipulaciones normativas del servicio: los ladrillos hubieron de ser embalados cuidadosamente en cajas de peso inferior a 50 libras (22 Kg) no pudiendo enviar más de 40 cajas al mismo tiempo; lo que suponí­a un máximo de 900 Kg por enví­o.

Todos los ladrillos fueron enviados con éxito y el edificio se completó según el presupuesto previsto. Abrumada por el caso, la compañí­a postal decidió desde entonces cambiar la normativa y prohibir los enví­os de más de 200 libras. En una aclaración a dicha norma la administración postal indicó que no podí­a consentir «que los edificios sean enviados por correo».

Los vecinos apodaron al banco como «El paquete postal». Hoy el edificio sigue en pie como sede del Zions Bank.

Lectura provechosa para seres boquiabiertos, una vez más procedente del Blog de Kurioso donde podéis leer la historia entera.

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