Johnny Marr más allá de los Smiths

Eclipsados por la personalidad y la inteligencia lírica de su cantante Morrissey, The Smiths conocieron un éxito meteórico, se deshicieron todavía en su esplendor y nunca más volvieron a juntarse. Ni parece que vayan a hacerlo: tanto Johnny Marr como Morrissey han afirmado más de una vez que no existe posibilidad alguna.

En realidad nunca fueron un grupo de amigos. Johnny Marr, artista precoz, buscaba personal para una banda propia cuando unos amigos le hablaron de Steven Patrick Morrissey, un muchacho con bagaje literario, intenso mundo interior y muchas cosas que decir. Ambos talentos se complementaron en un tándem creativo pocas veces visto.

En los Smiths, Marr fue el encargado de la música y la producción y en ocasiones también realizó labores de manager. Morrissey ponía letras a las melodías del guitarrista, se encargaba de las portadas y de la prensa. Andy Rourke y Mike Joyce, bajo y batería respectivamente, alcanzaron también un notable nivel interpretativo.

Por tanto en primera instancia no resulta muy reconocible el nombre de Johnny Marr, hasta que recordamos que la guitarra de los Smiths, una de las bandas más influyentes de la década de los ochenta, es la suya.

De izquierda a derecha: Morrissey, Mike Joyce, Andy Rourke y Johnny Marr

Creador de un sonido inconfundible (sigue asombrando la intro de This Charming Man), Johnny Marr fue una de las figuras responsables de la banda sonora de esa década.

Entre 1982 y 1987 la banda publicó cuatro álbumes de estudio, varios recopilatorios y numerosos sencillos que generaron un gran número de devotos por todo el mundo.

Se dijo que a Morrissey molestaba el trabajo de Marr con otros artistas, y que Marr se sentía frustrado por la poca flexibilidad musical de Morrissey, mitómano, cinéfilo empedernido y amante de los sonidos musicales de los años 60.

En cualquier caso, desde que los Smiths se separasen en 1987, Morrissey continuó en solitario una senda similar a la de los Smiths mientras que Marr permaneció en un discreto segundo plano trabajando y colaborando con un montón de artistas.

Regresó a la música en 1989 con Bernard Sumner (New Order) y Neil Tennant (Pet Shop Boys) en el supergrupo Electronic. También fue miembro de The The, grabando dos álbumes con la banda entre 1989 y 1993 y colaboró o formó parte temporalmente de Pretenders, Pet Shop Boys, Billy Bragg, Black Grape, Modest Mouse y The Cribs. En el 2000 fundó la banda, Johnny Marr And The Healers y más tarde trabajó como músico en el álbum de Oasis Heathen Chemistry. Además, ha ejercido de productor.

Marr ha demostrado ser un cantante más que correcto aunque lógicamente no puede tener en esa faceta el carisma de un Morrissey contoneándose con micrófono en mano. Quizá por eso le ha llevado tiempo decidirse a construir una carrera en solitario, pero sus tres discos publicados en este siglo XXI, The Messenger (2013), Playland (2014) y Call the Comet (2018) esbozan por fin un camino más que interesante.

Con ellos consiguió establecer un discurso musical propio, reconocible y de altura, con temas muy personales que mantienen su gancho de guitarra y que suenan muy bien. En ellos es posible reconocer al músico que sentó las bases del Britpop y que ha sabido absorber las influencias adquiridas en todos estos años.

Artista incansable, alejado de los clichés de estrella de rock, prolífico, trabajador nato y músico muy inquieto, Johnny Marr será venerado por su amplísimo legado musical.

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