Veníamos de visitar unos amigos en Ostersund. Tras tanto aeropuerto, retrasos y aviones viajábamos ya por fin en autobús de Madrid a Málaga. A eso de la 1 de la mañana el autobús hizo una parada en una venta en medio de la nada en algún lugar de Ciudad Real o quizá era ya Jaén,
En 1956 un geofísico norteamericano, Marion Hubbert, enunció una curiosa teoría a la que generalmente se le ha negado la credibilidad pero siempre se ha mirado de reojo: la teoría del cenit del petróleo, más conocida por Peak Oil (pico petrolero o cénit petrolero). Hubbert, que trabajaba para la petrolera Shell en Texas, se dio
Se denomina inedia sencillamente a no comer, concepto ligado a la mística propia de distintas religiones que va más allá del simple ayuno. Y aquí tocaría hablar de santos, santones e iluminados, principales protagonistas de tan duro sacrificio autoimpuesto).
Excelente paseo por la ciudad a lomos de monopatín. Unos chicos quedan antes de las 7 de la mañana en el metro de Gran Vía para aprovechar la hora mágica de luz que nos regala el cielo (sí, incluso en una ciudad grande como Madrid se producen estas cosas). Propósito: grabar un video a ras
Sabemos adónde vamos y de dónde venimos. Entre dos oscuridades, un relámpago. Y allí, en la súbita iluminación, un gesto, un único gesto, una mueca más bien, iluminada por una luz de estertor.
Yo no sé lo que busco eternamente en la tierra, en el aire y en el cielo; yo no sé lo que busco; pero es algo que perdí no sé cuándo y que no encuentro, aun cuando sueñe que invisible habita en todo cuanto toco y cuanto veo, Felicidad, no he de volver a hallarte
Cuando llueve y reviso mis papeles, y acabo tirando todo al fuego: poemas incompletos, pagarés no pagados, cartas de amigos muertos, fotografías, besos guardados en un libro, renuncio al peso muerto de mi terco pasado, soy fúlgido, engrandezco justo en cuanto me niego, y así atizo las llamas, y salto la fogata, y apenas si
Hoy, por ejemplo, estoy más bien contento. No sé bien las razones, pero por si acaso anoto: Mi estómago funciona, mis pulmones respiran, mi sangre apresurada me empuja a crear poemas. (Solamente -¡qué pena! no sé medir mis versos).
Puede reírse el mundo con sus mandíbulas, con sus huesos, su esqueleto batiente de rabia seca y dura, con sarcasmo y aristas, puede reírse, enorme, sin verme tan siquiera. Porque estoy solo, y, solo, yo lloro, no lo entiendo.
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