Blog de música, tecnologías, poesía y cerveza fría

17/08/2017

Escuela de Rock

Dewey Finn es un guitarrista treintañero revoltoso y tan apasionado del rock que exaspera a su grupo con sus larguísimos solos en el escenario y una entrega desmedida. Cuando lo echan del grupo por plasta, queda fuera de juego, sin trabajo y sin futuro, pero aprovechando una llamada telefónica equivocada pasa a suplantar a un profesor en un colegio privado de niños de bien.

Por supuesto no tiene idea de dar clases y sólo busca recoger un dinero que le permita pagar el alquiler atrasado. Sin embargo ejerciendo de profesor atípico, aquél con el que todos los estudiantes sueñan, encontrará sentido a su vida fracasada.

A pesar del infame doblaje del protagonista, del que se encarga el inútil del “Canto del Moco” y que sólo es empeorado por aquel que se hizo en “El Resplandor”, School of Rock se ve con una sonrisa de principio a fin.

Jack Black se enfunda en su papel perfecto: el de caradura y gamberrete positivo. Le sobra carisma y sentido del humor para ello, y como él es el motor de la película, todo lo demás se perdona, empezando por el doblaje o que el desarrollo de la comedia resulte bastante predecible.

No importa. El entretenimiento está asegurado desde el momento en que unos chiquillos obligados por una educación rígida dejan las clases de clásica para tomar los instrumentos electrónicos y descubrir un nuevo camino de la mano de un ferviente rockero (todos saben tocar en la realidad y fueron escogidos para el film a través de un duro proceso de casting).

Jack Black demostró en “Alta fidelidad” (otra buena y divertida película) que sabía cantar e interpretar. Además en la vida real forma parte del carismático dúo Tenacious D.

El mensaje de fondo de la peli podría dejar un par de preguntas: ¿la educación de los niños ha de seguir encaminada a fabricar buenos ciudadanos cumplidores con el sistema? Y por lo tanto, ¿hay que ahogar el temprano talento?.

Gracias a una estupenda banda sonora que rinde culto al buen rock de bandas míticas como AC/DC o Led Zeppelin y al genial Jack Black, esta película de 2003 merece la pena.

Un pequeño homenaje al rock and roll y a su carácter transgresor. It’s a Long Way to the Top (If You Wanna Rock ‘N’ Roll).

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