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20/07/2017

Las Greguerías de Don Ramón

Greguería… ese algo que posee naturaleza esquiva y juguetona, algo que a casi todo el mundo suena o hasta identifican. Sin embargo, pese a los intentos por definirla, a menudo su esencia se escurre entre los dedos. Sin entrar en más profundidad tal vez la mejor síntesis la dio su propio inventor, Ramón Gómez de la Serna: humorismo + metáfora = greguería.

Vida y obra

Ramón Gómez de la Serna (Madrid 1888–Buenos Aires 1963) fue periodista y escritor peculiar con una personalidad tal que muchas veces se le conoce simplemente por Ramón y a su estilo “ramonismo”. Era hijo de un ilustre jurista y estudió Derecho pero no llegó a ejercer, ya que desde muy temprano se sintió atraído por las letras (su primer libro lo escribió a los 17 años) y esa vocación absorbería toda su vida.

Pasó temporadas en Francia, Inglaterra, Suiza e Italia. Conoció a Picasso y el Cubismo, a Modigliani, Juan Gris, Apollinaire, Diego Rivera. En 1924 se instala en Estoril (Portugal le había encantado) y en 1926 se trasladaría a vivir a Nápoles. En una visita a Argentina conoce a Luisa Sofovich, escritora argentina de padres rusos de la que ya no se separaría. Al estallar la Guerra Civil española se marchó como tantos otros a Buenos Aires, de donde no regresó más (exceptuando una corta visita en 1949). Sus restos se encuentran en el Panteón de hombres ilustres de la Sacramental de San Justo, junto a la tumba de Mariano José de Larra.

Gómez de la Serna empezó a buscar la innovación literaria ya mucho antes de la Primera Guerra Mundial, impulsando en España el conocimiento de las nacientes vanguardias: surrealismo, cubismo, futurismo. Escribió en un sinfín de periódicos de la época; con Azorín fundó el PEN Club español (Poetas, Ensayistas y Novelistas). Tradujo a nuestro idioma el “Manifiesto futurista” de Marinetti en la revista Prometeo, fundada por su padre y dirigida luego por él. En 1915 crea la célebre tertulia del Pombo de los sábados-noche en el café del mismo nombre sito en la calle Carretas (inmortalizada por el cuadro de Gutiérrez Solana), templo de acogida de la bohemia madrileña con miembros de las vanguardias artísticas. Fue también secretario del Ateneo de Madrid y uno de los tres miembros extranjeros de la Academia Francesa del Humor junto a Charles Chaplin y Pitigrilli.

Autor prolífico de más de cien libros de todos los géneros: novela, ensayo, cuentos, piezas teatrales y artículos periodísticos —de los que fue un maestro— y creador de la célebre greguería, siempre se manifestó como un iconoclasta con respecto a las artes y tendencias culturales al uso, un nihilista que ante la sociedad que le tocó vivir respondió con una elegante extravagancia: en 1923 da una conferencia desde el trapecio del Gran Circo Americano de Madrid; en 1928 pronuncia otra en Le Cirque d’Hiver de París a lomos de un elefante. En su casa, D. Ramón presentaba a un maniquí como su mujer. Los visitantes se veían obligados a darle la mano.

Borges dijo de él: “Ramón ha inventariado el mundo”, y Pablo Neruda lo reconoció como uno de los más grandes escritores en nuestra lengua. Para la Generación del 27 fue un maestro literario, un ejemplo del artista innovador. Octavio Paz se lamentó del desconocimiento de su obra, caracterizada por una personalidad arrolladora, independencia, esteticismo y provocación. Su obra es la de un creador insaciable que propone incesantes juegos conceptuales. Ese desconocimiento sigue a día de hoy.

El encuentro con la greguería fue lo que me trajo la suerte. Gracias a las Greguerías he vivido, he conferenciado, he viajado, he tenido contraseña universal.

La Greguería

Según el DRAE greguería es en prosa una visión personal y sorprendente de algún aspecto de la realidad y constituye un género ideado por el escritor Ramón Gómez de la Serna (aunque Jorge Luis Borges lo atribuye al francés Jules Renard).

Parece simple y a lo mejor lo es pero no olvidemos que una greguería puede incorporar en su fórmula ingredientes muy variados para obtener un hallazgo metafórico. Y desde luego D. Ramón fue un maestro en erigir una metáfora desde la nada.

A veces se ha criticado el exceso de su producción greguerística; pero como decía Jorge Guillén: A Ramón, en cuanto abre la boca, se le cae una greguería; prueba de que esto constituye, más que un género literario, la manera espontánea y elemental de sucederse la actividad normal e ininterrumpida de su humor.

Elementos habituales en las greguerías de Gómez de la Serna: plasticidad, personificación, cosificación, carácter insólito y por supuesto un sentido lúdico del lenguaje. Una magnífica manera para ordenar la cabeza, frecuentemente tan anárquica. Aunque siempre se puede -y se debe- jugar hasta acercarse a una greguería, lo más probable es que nunca se llegue a tocar realmente.

Selección de Greguerías

Ésta es mi particular selección. Juzgad por vosotros mismos:

– El beso es hambre de inmortalidad.
– Tocar la trompeta es como beber música empinando el codo.
– Al sentarnos al borde de la cama, somos presidiarios reflexionando en su condena.
– Trueno: caída de un baúl por las escaleras del cielo.
– Los grandes reflectores buscan a Dios.
– Los presos a través de la reja ven la libertad a la parrilla.
– Lo peor del golpe en la cabeza es la burla del chichón.
– No hay nada que enfríe más las manos que el saber que nos hemos olvidado los guantes.
– Son más largas las calles de noche que de día.
– Cuando una mujer te plancha la solapa con la mano ya estás perdido.
– Hay matrimonios que se dan la espalda mientras duermen para que el uno no le robe al otro los sueños ideales.
– La larga cola de la novia es la vereda que conduce hasta ella al novio desorientado.
– Senos: el misterio móvil.
– Escribir es que le dejen a uno llorar y reír a solas.
– El gong es un platillo viudo.
– El de los platillos espera, con uno en alto, la orden de la batuta para despertar a los que se han dormido.
– El Pensador de Rodin es un ajedrecista a quien le han quitado la mesa.
– Todos los pájaros son mancos.
– La mosca se posa sobre lo escrito, lo lee y se va como despreciando lo que ha leído. ¡Es el más exigente crítico literario!
– Los ojos de las estatuas lloran su inmortalidad.
– El sueño es un depósito de objetos extraviados.
– La vida obliga a la prisa de vivir porque el pan en seguida se pone duro.
– Si te conoces demasiado a ti mismo, dejarás de saludarte.
– No tiene importancia que el cazador mate un pichón, sino que haya matado un vuelo.
– Hay un momento en que el astrónomo, debajo del gran telescopio, se convierte en microbio del microscopio de la luna que se asoma a observarle.
– Lo grave del solterón es que se va volviendo viudo.
– El fotógrafo nos coloca en la postura más difícil con la pretensión de que salgamos más naturales.
– Lo malo de los nudistas es que cuando se sientan se pegan a las sillas.
– Un cementerio es una gran botica fracasada.
– Tocaba las llaves que llevaba en el bolsillo para llegar más pronto a su casa.
– El que despierta de la siesta al atardecer, nota que le han robado el día mientras dormía.
– Abrir un paraguas es como disparar contra la lluvia.
– ¡Qué gesto como de acordarse de alguien, de no se sabe quién, pone el que saborea una copa de licor!
– Cuando asomados a la ventanilla echa a andar el tren robamos adioses que no eran para nosotros.
– En el fondo de los espejos hay un fotógrafo agazapado.
– Se ve que el viento no sabe leer porque cuando pilla un libro en su camino pasa las hojas al revés.
– Lo peor al incendiarse el teatro es que se queme el cartelito de Salida.
– Lo más terrible de nuestro libro de direcciones es que sacarán de él las señas de nuestros amigos para enviarles nuestra propia esquela de defunción.
– Es difícil imaginar que una monda calavera sea una calavera de mujer.
– Estamos mirando el abismo de la vejez y los niños vienen por detrás y nos empujan.
– Para las estrellas siempre estamos en un abismo.
– El agua se suelta el pelo en las cascadas.
– La luna es el ojo de buey del barco de la noche.
– El viento se rasca la espalda en las esquinas.
– Cuando anuncian por el altavoz que se ha perdido un niño, siempre pienso que ese niño soy yo.
– La ametralladora suena a máquina de escribir de la muerte.
– Los tubos fluorescentes padecen de epilepsia.
– En la noche helada cicatrizan todos los charcos.
– El perfume es el eco de las flores.
– Cuando el doctor escribe la receta nos mira una última vez para ver si pone una medicina de las caras o de las baratas.
– No se deben dejar las tijeras abiertas porque así podrán cortar el hilo del destino
– Las sillas aprovechan la oscuridad para echar la zancadilla a sus propietarios.

Fuentes: [1] [2]

4 thoughts on “Las Greguerías de Don Ramón

  • Francisco y Marco

    Las greguerías están chulas si puedes poner mas las leeré. XD

    Y aqui tienes otras cuantas: El pez esta siempre de perfil, el cocodrilo es un zapato desclavado, las espigas hacen cosquillas al viento y los tornillos son clavos peinados con raya al medio.

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  • Maoly

    SO GREAT!!!! LO DEL GATITO ES MUY CRUEL… AQUI TE DEJO UNA FRASE CREO Q PODRIA SER UNA GREGUERIA… “Todos los días la gente se arregla el cabello, ¿por qué no el corazón?.”

    Reply
  • Alain

    genial, muy bueno el material, estaba buscando y este fue el mejor..
    ah y lo del gatito seria una gregeria visual…..

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  • andrea

    porque lo del gatito????…….bueno las greguerias me encantan y no me gusta que maten gatitos asi es que me decidi a felicitarlos. muy bueno!

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