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18/08/2017

La invasión del pajarraco verde y chillón

Si caminado por un agradable parque madrileño escucháis de pronto un graznido estridente sacudiendo el aire, mirad arriba. A veces sólo es una pareja, otras puede que 6 u 8 pájaros de hermoso plumaje verde que pasan raudos haciéndose notar. Vuelan ruidosos sin levantar nunca las alas por encima del cuerpo. Entonces piensas extrañado que ése no parece un ruido familiar. Y luego caes en la cuenta de que la escena se está repitiendo demasiadas veces últimamente…

Desde los años 90, aunque la historia se remonta unos cuantos años más, han ido proliferando en distintos lugares de España de manera paulatina primero y con celeridad después, varias especies exóticas de aves procedentes de África, América o Asia.

La insaciable “mascotamanía” de las gentecillas de Occidente puso su ojos en nuevas especies cuyo exotismo garantizaba un novedoso toque de distinción y simpatía. La cotorra de Kramer, la cotorra argentina o el loro de Senegal se situaron en el top ten de las especies importadas como animal de compañía enjaulado gracias a unos precios más económicos que los de otros pájaros tropicales.

Los nuevos propietarios se encapricharon con estos vistosos animales que en muchos casos terminaron liberando después de constatar que un piar tan ensordecedor te podía volver loco en casa. Así es principalmente como se han extendido estas aves por parques y jardines de numerosos países de América del Norte y Europa: Canadá, EE. UU., Francia, España, Italia.

A la cabeza de las especies exóticas invasoras está la cotorra monje o cotorra verdigris, más conocida simplemente como cotorra argentina (Myiopsitta monachus).

Originaria de Sudamérica, desde hace mucho tiempo era buscada por los argentinos como mascota, retirando los polluelos del nido para domesticarlos desde pequeños. Son animales vistosos y espabilados, aunque bulliciosos y muy territoriales.

Estos pájaros de no más de 30 centímetros, cola larga, plumaje verde brillante y azul, pico amarillento y pecho gris se han convertido en una amenaza para otras aves autóctonas al competir con ellas por el alimento y las zonas de nidificación y para el ecosistema en general.

La ausencia de depredadores ha permitido que la cotorra argentina haya tenido un crecimiento casi exponencial. Estos invasores verdes construyen unos nidos del copón donde conviven múltiples familias. Lo hacen sobre las copas de grandes árboles como pinos, eucaliptos, cipreses, palmeras y también enredaderas, causándoles un notable deterioro. En los lugares donde son más numerosos, el parque que colonizan los intrusos se asemeja a una jungla debido a que con su desagradable griterío no dejan escuchar los trinos tradicionales.

Su grado de adaptabilidad ha sido asombroso, algo que choca en principio, pero es que estos animales tropicales tienen una temperatura corporal de unos 42 grados centígrados que pueden mantener gracias al aislamiento térmico que les procuran sus tres capas de plumas. Por eso pueden soportar perfectamente las bajas temperaturas de los inviernos de Madrid.

Yo personalmente he visto las malditas cotorras por la zona norte y noroeste de Madrid; también han pasado innumerables veces chirriando sobre mi cabeza en la periferia de la capital. Sin embargo, a juzgar por los testimonios, ningún parque urbano está libre de ellas y en Barcelona dicen que aún es peor. En Sevilla y otras ciudades también se han detectado desde hace tiempo.

Las cotorras argentinas hacen principalmente dos cosas: comer y procrear y las dos las hacen muy bien. Se han vuelto agresivas, teniendo su territorio perfectamente delimitado. Ninguna otra ave puede acercarse a ellas y chillan ante la presencia del hombre. Aunque originalmente granívoras, ahora se puede decir que comen casi de todo y van desplazando a las especies autóctonas como el mirlo y la urraca. Son además una amenaza para los cultivos.

¿Todavía te parece simpática esta avecilla? Si es verdad que hasta las urracas les tienen más que respeto, entonces ya no tenemos ninguna posibilidad (como diría el androide de Alien). ¿Acabaran destruyendo la civilización contemporánea? Hitchcock nos iba poniendo sobre la pista. Nadie le hizo caso…

3 thoughts on “La invasión del pajarraco verde y chillón

  • Un afectado cotorrero

    Hay que acabar con ellas. En Madrid han esquilmado a los gorriones y a los mirlos. Los únicos que les hacen frente son las urracas, con ellas no pueden, pues las urracas son más inteligentes y fuertes.
    Los ayuntamientos tienen que exterminar estas especies invasoras extranjeras ( suena como un discurso del Generalísimo pero es así la cosa )

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  • Remedio Gil

    Vivo en Torremolinos y aquí hay muchisimos y lo que estoy notando es que cada vez hay menos gorriones

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  • Emma

    Lo que comentan en el vídeo sobre el control llevado a cabo por parte de la Comunidad de Madrid sobre la compra-venta de estas aves choca con que apenas un vistazo en milanuncios y plataformas similares proliferen anuncios de cotorras argentinas a la venta: http://www.segundamano.es/venta-de-cotorra-madrid/

    No sé cuán efectivo será ese control si está disponible a golpe de click adquirir esos pájaros, tan impunemente como son abandonados luego.

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