Blog de música, tecnologías, poesía y cerveza fría

21/07/2017

Moleskine, legendario cuaderno de notas

Hay objetos que proporcionan algún tipo de pequeño placer sólo con poseerlos. Pasar los dedos, mirar, voltearlos… Este es uno de ellos.

La Moleskine es un cuaderno de notas con tapa dura de piel y goma elástica para mantenerlo cerrado. En principio sólo eso, pero decir Moleskine es sinónimo de algo más. Esto clásicos y elegantes cuadernos de tapa negra son parte de la historia.

Su conjunto de hojas de ligero tono amarillento permiten anotar recordatorios, pensamientos o versos sueltos, recetas, fórmulas, dibujos o garabatos… exactamente igual que cualquier otra libreta o similar. Sin embargo con una Moleskine su propietario siempre parece establecer un vínculo especial.

La Moleskine presume de ser el apéndice natural para cierto tipo de personajes vinculados a la creación artística y a la aventura de viajar: pintores, científicos, exploradores, diseñadores, reporteros… En mayor o menor medida esa es su seña de identidad y con esa leyenda se vende todavía, en una era tecnológica que parece no haberla relegado (como otros muchos complementos antiguos) al olvido. Se dice que fue utilizada por ejemplo por Van Gogh, Picasso, Hemingway o Matisse entre otros muchos, aunque sería el novelista de viajes Bruce Chatwin (1940-1989) su más claro impulsor.

Batwin los utilizó a menudo en sus numerosos viajes por todo el planeta. Los compraba en París pero en 1986 moría el último dueño de la distribución de estas libretas. La empresa italiana Moleskine Srl recuperaría el mítico cuaderno y desde 1998 posee la marca registrada y distribuye al mercado internacional con bastante éxito.

Aunque muchos intelectuales famosos utilizaron algún tipo de cuaderno de notas de bolsillo, no queda del todo claro si la Moleskine moderna es exactamente igual a la antigua, envuelta en ese círculo romántico de las anotaciones trascendentes En cualquier caso hay toda una legión de seguidores fetichistas de este objeto a lo largo y ancho de todo el mundo. ¡Trastornados! … Y yo, que también tengo una.

El fabricante mantiene una seña de identidad común (cubierta exterior y goma) y a partir de ahí ha diversificado producto. Así tenemos cuadernos de diferentes formatos y tipos de hoja (blanca, cuadriculada), agendas y guías urbanas (city notebook) de las principales ciudades con información básica para el viajero y huecos para notas o dibujos. Encontraremos en Internet un comunidad numerosa de enamorados de su Moleskine que suben sus creaciones a blogs propios o a sitios como Flickr. Incluso hay un espacio para eso en la web del fabricante.

Algunos buenos ejemplos ilustrarán mejor de lo que yo pueda decir:

Beautiful Examples of Moleskine Art

Blog de Arkady Roytman

Moleskine explota la imagen del viajero romántico y eso se paga con un precio superior a un cuaderno de notas común (a partir de 10-12€).

Bruce Chatwin recomendaba numerar cada página para que sirviera como futura guía de referencia y los puristas sugieren no utilizar sobre una Moleskine otra cosa que no sea un lápiz, rotulador o bolígrafo de punta fina (máximo de 0.7 mm.). Me consta que también queda perfecto dibujar con acuarela y mi recomendación es que, una vez superado el momento inicial de miedo a “mancharla”, hagas lo que quieras, lo que te pida tu cuerpo aventurero y artístico.

El continente no lo es todo; la genialidad no se compra. Pero tampoco estás obligado a rellenar una Moleskine con frases geniales y bellos bocetos a lápiz. Haz lo que puedas y disfruta…

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