El aburrimiento es importante

Vivimos con un ojo puesto en la vida de los demás, que consideramos mucho más interesante que la nuestra propia, sintiéndonos por ello acomplejados y bajo la percepción de permanecer anclados, malgastando el tiempo. Como si a la hora de invitarnos a un buen banquete se hubieran olvidado de uno.

Sufrimos porque, mientras ahí­ fuera sin duda algo grande sucede, nosotros permanecemos ajenos y desocupados.


Pero estar consigo mismo atravesando las horas y los dí­as que nos tocan significa contar con que hay que perder el tiempo y aburrirse. También para eso hace falta valor, es algo que hay que aprender y debe de ser más importante de lo que creemos porque un gran porcentaje del tiempo discurre sin alicientes destacados ni brillantes acontecimientos que nos iluminen hacia la senda de la gloria.

Cuando te aflige una decepción personal, cuando te aplasta una preocupación seria, no acudes a la playa para contemplar el horizonte sumido en profundo dolor y reflexión mientras resuena una hermosa y épica balada de fondo. Simplemente te tragas el marrón, despotricas contra todo, maldices o buscas consejo y apoyos mientras continúas haciendo todas las demás cosas «insí­pidas» de cada dí­a.

A ver qué podemos aprender hoy sobre sobre budismo y aburrimiento, y para ello voy a echar mano de un texto perteneciente a un tal Brad Warner. Se incluye en un libro de 2007 titulado Sit down and shut upSiéntate y calla«) y aunque no ha sido publicado en español pueden seguirse algunos de sus contenidos en blogs como Comando Dharma.

Brad Warner es budista desde hace mucho tiempo y monje Zen formado por maestros nipones, lo que no excluye que sea alguien con personalidad y pensamiento crí­tico.


Fue en los 80 bajista del grupo de punk 0DFx (Zero Defex) y también formó parte de una banda llamada Dimentia 13. Más tarde ha trabajado en Japón,
escrito artí­culos y dirigido documentales.

El zen es aburrido

Por lo que he leí­do, «Siéntate y calla» ofrece un conjunto de reflexiones sobre Dios y Buda, sobre la verdad, el sexo, la vida y la muerte, expuestas de una manera tan clara y simple como chispeante. Sencillamente te desarma. El siguiente es un resumen.


«Seamos realistas. El Zen es aburrido. No se puede encontrar una práctica más opaca y más tediosa que el Zazen. La filosofí­a es seca y poco excitante. Es increí­ble para mi­ que alguien esté leyendo estas lí­neas. ¿No sabe la gente que puede jugar al Tetris en este momento? ¿Que hay millones de sitios «más interesantes» gratis por ahí­? Mucha peña tiene una vida interesante, ¿por qué tú no?!»

«Mira a los maestros zen (..) Se sientan mirando a las paredes en blanco. Pregúntales acerca de la levitación, no te contestarán. Pregúntales acerca de la vida después de la muerte y te cambiarán de tema. Pregunta acerca de los milagros y comienzan a escupir estupideces sobre cargar baldes de agua y cortar leña. Ellos se van a la cama temprano y se levantan temprano. El Zen es una filosofí­a para tontos».

«El aburrimiento es importante. La mayor parte de tu vida es pesada, insí­pida y aburrida. (…) Recuerdo que la primera vez que me senté en zazen yo estaba realmente muy contento. Pensé que tendrí­a visiones de cuatro Krishnas armados descendiendo de los cielos, o que acabarí­a perdiéndome en el vací­o al igual que la vieja canción de los Beatles, o alcanzando el Nirvana (sea lo que sea) o algo grande y portentoso».


«Pero el reloj sólo marcaba el paso del tiempo, mis piernas empezaron a doler, y los pensamientos estúpidos iban pasando. Tal vez yo no lo estaba haciendo bien, pensé. Pero no, año tras año era lo mismo. Aburrido, aburrido, aburrido. Después de casi 20 años sigue siendo aburrido como el infierno…»

«La gente odia su vida ordinaria. Queremos algo mejor. Creemos que nuestra vida cotidiana de tareas domesticas y trabajo es monótona, aburrida y gris. Pero algún dí­a, algún dí­a…»

«Así­ es la vida. Nunca es perfecta. Lo que «algún dí­a» te imaginas, nunca llegará. Nunca. No importa lo que sea. No importa lo bien que construyas tu fantasí­a o el cuidado de tengas en seguir todos los pasos necesarios para lograrlo. Incluso si se hace realidad exactamente como lo has previsto».

«Tu vida va a cambiar. Eso es seguro. Pero no va ser a mejor y no va a ser a peor. ¿Cómo se puede comparar ahora al pasado? ¿Qué sabes acerca del pasado? ¡No tienes ni idea! No tienes ni idea en absoluto de cómo fue ayer y mucho menos la semana pasada o hace diez años. ¿El futuro? Olví­dalo.»


«La gente busca grandes emociones. Experiencias cumbre.»

«Una vez tuve una visión asombrosa. Me encontré más allá del tiempo y el espacio, una gran Totalidad compuesta de las mentes y los organismos vivos de todo lo que alguna habí­a sido. Fue una experiencia increí­ble en movimiento. Acojonante. Estuve flipado durante semanas. Finalmente, le hablé a Nishijima Sensei de la experiencia. Dijo que eran tonterí­as. Sólo mi imaginación. No puedo decirte lo que me hizo sentir. ¿Imaginación? Esta fue una experiencia tan real como cualquier otra que he tenido. Yo casi lloraba. Más tarde, ese dí­a, yo estaba comiendo una mandarina. Me di cuenta de lo increí­blemente hermosa que era. Tan delicada. Tan asombrosamente naranja. Tan sabrosa. Así­ que se lo dije a Nishijima. Esa experiencia, dijo, eso si es la iluminación.»

«Se necesita un maestro así­. El mundo necesita muchos más maestros así­. Numerosos maestros hubiesen interpretado mi experiencia como una fusión de mi Atman con Dios, como un presagio de cosas grandes y maravillosas, hubiesen elogiado mi crecimiento espiritual y dado indicaciones sobre cómo ir más allá. Y me habrí­a engañado a mi mismo.»

«¿Comer mandarinas? Venga hombre!!! ¿Habráse visto cosa más aburrida que comerse una mandarina? Lo que mola es fundirse con la divinidad en los confines del universo. Para eso estamos metidos en el rollo del Zen, ¿no?»

«La cuestión es simple: los budistas se fijan en sus vidas. La gente normal cree que tiene cosas mejores en que pensar».


«Si de verdad te fijas en tu vida, esa vida ordinaria y aburrida, descubrirás algo absolutamente maravilloso. Nuestras vidas sin sentido están llenas de motivos para la alegrí­a. Y no necesitas hacer nada para experimentar esa felicidad. La gente cree que necesita experiencias extremas. Y es verdad que a veces las experiencias brutales y extremas nos conducen, aunque no sea más que por un instante, a un estado de iluminación. Por eso buscamos experiencias de este tipo. Ahora bien, el efecto desaparece echando leches y te quedas ahí­, con cara de bobo, hasta el próximo subidón».

«Lo que hay que entender es que no hacen falta drogas, dinamitar edificios o ganar una carrera de Formula Uno. No hace falta tirarse en parapente o seducir a la secretaria. No hace falta tener visiones en las que uno se funde con el universo. Basta con ser el que eres, con estar donde estás. Rasca la mierda del water. Saca a pasear al perro. Haz tu trabajo. Esa es la magia pura. Si de verdad quieres fundirte con Dios, esa es la forma de hacerlo.»

«Este preciso instante. Estás sentado. Con una mano te rascas los cojones, y con la otra vas dándole al scroll down mientras piensas: «Este tí­o está como una regadera». Ese momento es pura iluminación. Ese momento nunca ha sucedido antes y no volverá más. Una vez pasado, desaparece para siempre. Ese momento eres tú. Ese momento es la unión, la fusión entre tu y el universo, Dios mismo».

«La vida que estas viviendo ahora mismo encierra placeres desconocidos para el mismí­simo Dios».

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