El lamento de las campanas de Rhymney

The Bells of Rhymney es el título de una canción que despertó el interés de muchos y diferentes artistas, si bien quien la grabó por primera vez fue Pete Seeger, el gran trovador norteamericano, poniendo música a un texto del poeta galés Idris Davies que había descubierto en un libro de Dylan Thomas.

El poema de Davies data de 1938 y está inspirado en un desastre de la minería del carbón y tras el fracaso de la huelga general de 1926 en Reino Unido.

Pete Seeger

Las estrofas de Bells of Rhymney siguen el patrón de una canción infantil tradicional (Oranges and Lemons) que aludía a las campanas de las iglesias en Londres y alrededores y que Davies sustituye por iglesias de distintos lugares en el sur de Gales.

Idris Davies (1905-1953) dejó la escuela local a los catorce años para trabajar en la mina como tantos de sus paisanos galeses, sin embargo tras un accidente en el que perdió un dedo y la interrupción causada por la huelga del 26, se encontró sin trabajo.

Este período lo utilizó para educarse a sí mismo, algo que él denominó «el largo y solitario juego de la autoformación». Fue cuando comenzó a escribir poesía, primero en galés y después en inglés, con un tono marcado por la amargura, el dolor y la pobreza de las comunidades mineras de su tierra.

Y es que a pesar de la gran riqueza creada por la industria del carbón, los galeses constituían una de las áreas más deprimidas de Europa, con un desempleo brutal a principios de la década de 1930. La tasa de mortalidad infantil era también muy elevada, impropia de un país europeo.

Los rostros ennegrecidos por el carbón de los mineros galeses.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Davies ocupó puestos docentes en varias escuelas de Londres, donde hizo amistad con Dylan Thomas y T. S. Eliot, quienes le animaron a seguir escribiendo. Éste último se encargaría de publicar su primera colección de poemas: Gwalia Deserta (Wasteland of Wales) en 1938, que incluía un poema llamado «Part XV«, una visión sombría sobre la devastación industrial y el declive de la minería al sur de Gales.

No puede decirse que Idris Davies tuviera éxito durante su vida. Pasó gran parte del tiempo trabajando modestamente como profesor y solo consiguió ver publicadas un par de sus obras antes de morir de un cáncer abdominal en 1953 a la edad de 48 años.

Sin embargo un año después apareció en Estados Unidos una colección de ensayos de Dylan Thomas que incluyó una reimpresión del Gwalia Deserta y es esto lo que descubrió un joven cantante de folk en California llamado Pete Seeger, quien decidió ponerle música y grabarlo en 1957 junto al músico de blues Sonny Terry.

Hasta aquí las raíces de la historia. No obstante, y con permiso de Mr. Seeger, la interpretación más famosa de la canción «The Bells of Rhymney» hemos de adjudicarla a The Byrds, y se grabó en 1965 formando parte del extraordinario debut de la banda Mr. Tambourine Man.

Actualmente se considera el nivel de influencia de los Byrds comparable a The Beatles, Rolling Stones y, por sus armonías vocales, The Beach Boys. Los Byrds sacaron adelante una fórmula donde convivían el rock, el country, la psicodelia, el folk, el pop y el Jangle pop, este último un estilo caracterizado por la aguda tonalidad de la Rickenbacker de 12 cuerdas de Roger McGuinn.

La interpretación de la banda logró convertir un tema severo de contenido social (una balada que cuenta la historia de un accidente minero) en una canción pop amigable para la radio sin sacrificar su mensaje, precisamente cuando debido a la caza de brujas del senador McCarthy, Pete Seeger estaba vetado en la gran mayoría de medios de comunicación.

La letra, siguiendo el texto de Davies, despliega un juego poético en torno a los colores de las campanas que va dando sentido al mensaje de fondo. Así, las campanas marrones podrían estar aludiendo al color de las casas, las negras son los rostros de los mineros, las campanas rosadas el cielo de la mañana al despuntar el sol, las campanas verdes por los campos galeses y las campanas de plata pueden aludir al agua de los ríos. En definitiva, resalta el contraste entre la miseria frente al sueño por un futuro más esperanzador.

Una panorámica de Rhymney Valley

La grabación de los Byrds influyó particularmente en George Harrison, quien construyó If I Needed Someone alrededor del mismo riff de guitarra.

A la versión espléndida e impecable de The Byrds sucedieron la de Cher, la de Bob Dylan en 1967 y muchos otras después: John Denver, Judy Collins, Oysterband, The Soft Boys, Jakob Dylan y un largo etcétera. Una hermosa canción siempre recibirá el homenaje de cualquier artista.

The Byrds: The Bells of Rhymney

LYRICS

Oh what will you give me?
Say the sad bells of Rhymney
Is there hope for the future?
Say the brown bells of Merthyr
Who made the mine owner?
Say the black bells of Rhondda
And who killed the miner?
Say the grim bells of Blaina

Throw the vandals in court
Say the bells of Newport
All will be well if, if, if, if, if
Say the green bells of Cardiff
Why so worried sisters? Why?
Sang the silver bells of Wye
And what will you give me?
Say the sad bells of Rhymney

Oh what will you give me?
Say the sad bells of Rhymney
Is there hope for the future?
Say the brown bells of Merthyr
Who made the mine owner?
Say the black bells of Rhondda
And who killed the miner?
Say the grim bells of Blaina

The Byrds: The Bells of Rhymney

LETRA EN ESPAÑOL

Oh, ¿qué me daréis?,
Dijeron las tristes campanas de Rhymney
¿Hay esperanza en el futuro?
lamentan las campanas marrones de Merthyr
¿Quién hizo al dueño de la mina?
Dicen las negras campanas de Rhondda
¿Y quién mató a los mineros?
Dicen las sombrías campanas de Blaina

Saquearán, queramos o no,
Gritan las campanas de Caerphilly
Tienen colmillos, tienen dientes,
Dijeron las campanas de Neath
Incluso Dios está intranquilo,
Anuncian las campanas húmedas de Swansea
¿Y qué me daréis?
Dijeron las tristes campanas de Rhymney

Llevad a juicio a los vándalos,
piden las campanas de Newport
Todo estaría bien si, si, si, si, si,
Dijeron las verdes campanas de Cardiff
¿Por qué tanta tristeza, hermanas, por qué, por qué?
Cantaban las campanas plateadas de Wye
¿Y qué me daréis?
Dijeron las tristes campanas de Rhymney.

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