Nostalgia del cowboy

Incluso contando con todo el estereotipo, el vaquero americano siempre fue un sí­mbolo de independencia y libertad. Largos dí­as de trabajo duro y paga escasa en contacto directo con la intemperie, un caballo a mano con el que cabalgar hacia el horizonte abierto en compañí­a del silencio y la soledad. Con suerte, una chica tal vez lo espere en algún lugar…

Realmente los precursores del cowboy son los mexicanos que criaron ganado en el área de lo que actualmente corresponde a Texas, desde su introducción en el siglo XVI con la llegada de los españoles.

Los animales que se domesticaron fueron los conocidos Longhorns, llamados así­ por sus alargados cuernos, que merodeaban en estado semi-salvaje. Los primeros tejanos iniciaron el sistema de rancho abierto cuya principal actividad económica era la crianza de ganado que proveí­a grasa, carne y cuero.

El transporte de ganado a través de las rutas hacia el norte era de una gran dureza y riesgo: un viaje de Texas a Montana podrí­a durar seis meses, trasladando grupos de 2.000 a 5.000 cabezas. El punto final de esas rutas hizo surgir ciudades en Kansas, Nebraska o Wyoming que crecí­an al amparo de tal actividad y allí­ convergí­a una multitud de individuos: cazadores, transportistas, soldados, peones, buscadores de fortuna.

Entre todos sobresalí­a la figura del Cowboy, al que su dura labor en la travesí­a y destreza como jinete le daban una rol especial.

Hacia 1875 la expansión del sistema de rancho abierto, el transporte por tierra y el enorme espacio disponible para pastos, facilitaron el negocio de carne enviada a Europa. El ferrocarril estaba en plena actividad y habí­a muchos inversores. Llegaron europeos y estadounidenses de otros estados para aprender el oficio de la ganaderí­a.

Sin embargo para 1885 ya eran demasiado numerosos los ranchos, lo que trajo el inevitable conflicto por la posesión de la tierra y las fuentes de agua. Comenzó el tendido de alambradas, llegaron los criadores de ovejas de California y Oregón y, en definitiva, aumentaron todo tipo de disputas.

Al final del siglo XIX el ferrocarril provocaba el final de la época de apogeo de los grandes ranchos y de la figura del cowboy inseparablemente ligado a ellos.

Entre 1919 y 1930 el modo de vida del salvaje oeste languidecí­a entre los recuerdos de su mitologí­a gastada; el cine lo reclamaba con fuerza mientras el American Way Of Life se abrí­a paso sin contemplaciones para dejarlo anclado en el pasado.

Las nuevas técnicas y transportes marcaron el comienzo de una nueva era presidida por las ciudades industrializadas.

Si el estilo de vida vaquero perduraba de algún modo era gracias a la impronta de las estrellas de la pantalla grande, en el Western clásico o en pelí­culas ambientadas en ranchos de Texas, Colorado, Arizona, Nuevo Méjico: James Dean, John Wayne, Paul Newman, Montgomery Clift, Lee Marvin, Clint Eastwood, Steve McQueen y un glorioso elenco de secundariios. Es fácil recordar a cualquiera de ellos con vaqueros Lee, Levis o Wranglers, tocándose el ala del sombrero, con gesto duro, pulgares en el bolsillo y pose altanera.

Los cowboys forman parte indiscutible de la tradición norteamericana, de su historia y su folklore. Merece la pena contemplar un lote de instantáneas de un modo de vida extinguido, con su aire lleno de autenticidad.

Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Privacidad y cookies

Utilizamos cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mismas Enlace a polí­tica de cookies y política de privacidad y aviso legal.

Pulse el botón ACEPTAR para confirmar que ha leído y aceptado la información presentada


ACEPTAR
Aviso de cookies