ACME, la marca mágica de nuestra infancia

A través de innumerables episodios disfrutamos de las peripecias de un coyote esmirriado  y hambriento que no deja de elaborar complicados planes para capturar al correcaminos, ese pájaro burlón que atraviesa las carreteras del desierto como un cohete inalcanzable.

Y así es, a pesar de tentativas tan ingeniosas, el Coyote nunca consigue atrapar al Correcaminos (cuántas veces nos reímos imitando el «Beep-beep») y todas sus tácticas terminan con él mismo aplastado de manera muy dolorosa.

Vimos cómo el Coyote utilizaba un arsenal de ingenios mecánicos y todos ellos tenían algo en común, todos eran de la marca ACME.

Y aunque en los dibujos animados de la Warner nunca queda definida claramente la compañía ACME, una cosa está clara: es la que fabrica todos esos artefactos que nuestro querido cuadrúpedo compra compulsivamente y con los que fracasa una y otra vez. La inventiva del coyote mereció mejor suerte.

Origen del término

El nombre de la compañía es irónico, ya que la palabra «Acme» deriva del griego «akme» que significa cumbre, cénit, es decir «lo mejor», a pesar de que los productos de la corporación Acme fallan a menudo o son propensos a explotar.

Existieron marcas con la denominación «ACME» en el s. XIX pero sobre todo en la década de 1920, con la popularización del negocio de directorios telefónicos, las célebres Páginas Amarillas.

En aquel momento muchos empresarios recurrieron a un sencillo truco: palabras como «ACME» conseguían que un negocio apareciese listado al principio de una categoría (si uno lo piensa bien, no abundan las empresas cuyos nombres empiecen con «Z»). Además, ACME implicaba la idea de «excelente», así que resultaba perfecto.

La compañía ficticia de Looney Tunes

La primera vez que ACME aparece en la televisión fue en 1935 en una caricatura de uno de los Looney Tunes llamado Buddy.

El caricaturista Chuck Jones

El creador del Coyote y el Correcaminos para la Warner Brothers, Chuck Jones quiso contar con el nombre de una corporación ficticia y recuperó ACME, que recordaba de las Páginas Amarillas de su niñez. Looney Tunes lo incorporó a las historias de El Coyote y el CorrecaminosWile E. Coyote and the Road Runner«) a partir de 1949.

Hay otra connotación, ya que los semáforos de aquella época en Los Ángeles los fabricaba la Compañía de Señales de Tráfico de Acme.

A pesar de lo bien que encaja, no es sin embargo cierto como se ha señalado en múltiples ocasiones, que ACME sean las siglas de «A Company (that) Makes Everything» («Una empresa que hace de todo»).

En otra pirueta irónica, el Coyote siempre recibía los productos por correo, en alusión a una época, los años 50, en que la venta por catálogo era la única forma de hacerse con ciertas mercancías para muchos habitantes de las zonas remotas de Estados Unidos.

Apariciones en otras películas y series

ACME se utiliza como un nombre corporativo genérico en gran cantidad de dibujos animados, cómics, programas de televisión y películas. Por mencionar unos cuantos:

  • Es el nombre de la librería en la que se refugia el detective Philip Marlowe en El sueño eterno (1946)
  • En El bueno, el feo y el malo (Sergio Leone, 1966) la pólvora que roba Tuco es de la marca Acme.
  • En El sentido de la vida (1983) de los Monty Python se fabrican edificios con materiales de marca Acme.
  • ¿Quién engañó a Roger Rabbit? (1988) tenía como trama principal resolver el asesinato de Marvin K. Acme, supuesto fundador de la Corporación Acme.
ACME en ¿Quién engañó a Roger Rabbit?
  • En la película JFK de Oliver Stone (1991), algunos de los presuntos asesinos que disparan a John F. Kennedy lucen monos con la marca ACME a la espalda.
  • En El último gran héroe (1993) Arnold Schwarzenegger hace uso de productos Acme
  • En Ace Ventura (1994) Woodstock, amigo del detective protagonista, accede a una base de datos «Acme».
  • Ademas muchos objetos pertenecientes a los dibujos animados de La Pantera Rosa y el Oso Hormiguero presentan claramente la marca «ACME” y también la encontramos en South Park , Padre de Familia y Los Simpson.

Por último, Disney se desmarca y no recurre a la marca ACME porque tiene un equivalente que ha utilizado en varias películas y cortos: Ajax.

Los productos de ACME que compró el Coyote

El ilustrador y diseñador gráfico norteamericano Rob Loukotka se fijó en los seductores cacharros ACME que aparecían en Looney Tunes: dinamita, cemento rápido, gomas e imanes gigantes, yunques, cohetes propulsores…

La empresa ACME era (para mí) como una fábrica de fantasía. Convertía en reales productos imposibles. Era capaz de materializar cualquier cosa con la que pudieras soñar. Siempre había encontrado fascinantes los productos que aparecían en los dibujos animados y un día hablando con un amigo, se me ocurrió la idea.

La idea no era otra que recopilar y catalogar esos artilugios, una tarea en la que se empleó a fondo durante un tiempo. Encontró más de 120 objetos repartidos en los episodios del Coyote y el Correcaminos.

En 2013 creó carteles con ellos y fue un verdadero éxito en Kickstarter, una web en la que los usuarios pueden ayudar a financiar proyectos creativos.

Legado

Warner Bros creó la mayor y más disparatada fauna antropomórfica, sacándose de la chistera personajes tan emblemáticos e inolvidables como Bugs Bunny, el Coyote y el correcaminos, Silvestre y Piolín, el pato Lucas, Speedy Gonzalez, el gallo Claudio…

Los míticos dibujos animados de la Warner llenan un gran hueco del siglo XX y ante todo nos proporcionaron durante mucho tiempo un festín de diversión muy difícil de igualar.

Y en cuanto a la marca ACME, solo decir que es toda una institución. Ficticia e irrisoria pero institución al fin y al cabo y una marca inolvidable que pervive en la memoria colectiva y forma parte de la infancia de medio mundo.

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