Banksy ha colado creaciones suyas en importantes museos y galerías de Londres y Nueva York (entre otros sitios), ha parodiado obras de arte clásicas, alteró las carátulas de unos 500 CD de un disco de Paris Hilton y las camufló en estanterías de venta…
Entre los ejemplares de aviones que atesora la Fundación Infante de Orleans (FIO) en el aeropuerto de Cuatro Vientos de Madrid, a cuya exhibición aérea he tenido el placer de asistir, quiero destacar uno que particularmente llamó mi atención, un cacharro chato con la bandera tricolor republicana en el timón de cola y al lado
The Replacements dan fe del prototipo de banda maldita: ignorados en su día y reivindicados más tarde, demasiado tarde. Parece que ellos mismos así lo intuían cuando pusieron nombre al grupo: Los Suplentes.
«¡Esto es un coñazo, tío! ….Y el aburrimiento es el primer paso en el camino hacia la recaída.» Clerks II Palabra de Jay, ante lo que su inseparable Bob el silencioso arroja el cigarro al suelo y vuelve con un enorme trasto de música, pulsa el play y enciende otro cigarrillo. Suena entonces Goodbye Horses.
Con un chivatazo, una lectura en Google y en dos patadas con Adobe Photoshop CS3, hemos hecho un pequeño ejercicio de foto panorámica aplicado al pueblo. Son seis fotos en una tomadas desde el alto de los antiguos depósitos. Prueba a verla pinchando aquí.
Glaciares y fiordos, barcos, cabañas … preciosas estampas de distintos lugares de Noruega. Era una técnica artesanal consistente en aplicar color mediante litografía a los negativos obtenidos en blanco y negro. Aunque la página que alberga estas excelentes imágenes está en algo así como ruso, alguien ha tenido el detallazo de traducir.
Días hay en que tienes la sensación de que no has dejado de cruzarte con estudiantes por todas partes: chicos y chicas bajando por la avenida con libros bajo el brazo, comprando algo rápido en el supermercado o apoyados en cualquier sitio, charlando en la puerta de un bar, tirados en cualquier rincón del parque…
Además de cumplir con su función fisiológica, los baños públicos suelen proporcionarnos momentos de relativa intimidad. Bastan unos minutos para sentirse improvisadamente un poeta (siempre que no piquen a la puerta). Diríase que las musas también suelen frecuentar estos sitios.