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30/04/2017

Eddie “El Águila” Edwards. El pegayesos que cambió las reglas del olimpismo.

En la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Invierno celebrados en Calgary (Canada) en 1988, Samaranch, entonces presidente del COI, decía ante los micrófonos: “En estos Juegos algunos atletas han ganado medallas de oro, otros han batido récords y uno incluso ha volado como un águila”. No pudo seguir. Miles de gargantas prorrumpieron en un grito unánime: “¡Eddie, Eddie!”. ¿A quién se referían?

Esa mención concreta a un deportista fue el epílogo de la historia de un hombre singular que un día soñó con ser olímpico pese a no dar el tipo ni de lejos.

Michael Edwards, nacido en 1963 en Cheltenham y más conocido como Eddie “The Eagle”, era un trabajador del yeso bajito, de más de 80 kilos, que arrastraba una miopía cojonuda y las pertinentes gafas de culo de botella. Viendo la televisión quedó enamorado de los saltos de esquí y tomó su decisión: él también lo haría. Con tres pares de calcetines para ajustarse las botas de nieve y unos esquíes prestados dedicó un par de años a darse trompazos tirándose desde lo alto de autobuses de dos pisos desguazados.

Siendo el único británico practicando esta disciplina deportiva con tradición cero en las islas, Eddie consiguió que el Comité Olímpico de su país aceptase su participación en los Juegos de Calgary ’88. Primero compitió en el mundial del 87, donde fue último: su salto apenas un tercio de la distancia del ganador. Pero la extraña gesta despertó las simpatías de prensa y aficionados y así pudo contar con patrocinadores y medios con que seguir entrenando. Eso sí, igual que antes, carecía de las cualidades más elementales para cualquier práctica deportiva.

En las olimpíadas blancas de 1988 en Calgary, Eddy se convertía en el primer competidor de la historia en representar a Inglaterra en saltos de esquí. En vez de ejecutar el salto con la elegante y aerodinámica posición de un saltador nórdico, Eddie agitaba los brazos cuando iba en el aire para no perder el equilibrio y con ese aleteo se ganó el apodo de “el águila”.

Aunque la gente pensaba seriamente que acabaría rompiéndose la crisma -él mismo confesó que antes de cada salto temía que fuese el último- lo cierto es que salió ileso. De un total de 56 participantes quedó en el puesto 55 (el 56 fue descalificado) con menos de la mitad de la puntuación de los vencedores; sin embargo la expresión de unos ojos vivarachos tras el grueso cristal de las gafas empañadas y el desparpajo con que paseó su rídícula estampa de atleta habían conquistado el cariño del público canadiense y regresó a Inglaterra vestido de héroe.

Tanto algunos atletas como el propio COI consideraron que la peripecia de Eddie era, aparte de algo burlesca, un peligroso precedente y temiendo que el ejemplo cundiera se creó en 1990 una regla especial precisamente conocida ahora como “Eddie the Eagle Rule” (“la Regla de Eddie el Águila”), que obliga a los atletas a participar en competiciones oficiales a nivel internacional y a clasificarse por lo menos una vez dentro del 30% de los primeros 50 competidores. Cuando Eddie posteriormente quiso presentarse a los JJ.OO. de Albertville ’92 y Lillehammer ’94 ya existía una norma que llevaba su propio nombre y que le cerraba las puertas en las mismas narices. Verdaderamente paradójico.

De todas formas para entonces un tío más listo de lo que aparenta había aprovechado que no se exigía marca mínima para acudir a unas Olimpiadas y con ello se marcó un viajecito a Canadá con todos los gastos pagados.

En muy contadas ocasiones los “perdedores” alcanzan una gloria más elevada que los propios triunfadores y nuestro personaje supo estirar muy bien su buena suerte: hizo publicidad, asistió a infinidad de programas y eventos, se editó una biografía suya, tuvo programas de radio… incluso grabó una canción llamada “Fly Eddie fly” (que llegó al Top 50 inglés) y un par de canciones en finlandés, una de las cuales, “Mun niemi en Edtu” (“Mi nombre es Eddie”) llegó al número 2 en Finlandia. Luego fundó una compañía de vuelos chárter llamada “Eagles Airlines”.

Dicen que Eddie es un tipo simpático y sin complejos que a las primeras de cambio se pone a cantar.

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7 thoughts on “Eddie “El Águila” Edwards. El pegayesos que cambió las reglas del olimpismo.

  • Akira

    Es una película para reflexionar sobre que tanto somos capaces de hacer por alcanzar nuestros sueños.

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  • julio garmendez gonzalez

    pelicula increible es perecida a mi vida pero en otro deporte yo no conseguia patrocinio pero me pague mis gastos para un torneo y lo gane.

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  • Marisol

    Excelente pelicula, los actores y sobre todo el mensaje, pienso que todos podemos lograr lo que nos propondremos a pesar de las barreras que se presenten, mil gracias por su ejemplo.

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  • Nelson Cabrera

    Emocionante la pelìcula. Temeraria la acciòn de Eddie. Por un momento pensè que era un inconciente. Luego me di cuenta que es un elegido, uno entre un millòn. Bravo Eddie!!!

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  • Emma

    Eddie sos un gran tipo y te admiro me gustaría hacer lo q tu haces llore a cada rato al ver tu película en tu honor espero que sigas asi!

    Te Admiro Gracias X Hacer Historia!
    Saludos Emma!
    😘😘😘

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  • PABLO

    emocionante su pelicula, ojala este hombre siga asi en ssu vida. Dios lo tenga en su gloria, es todo un ejemplo de esfuerzo y dedicacion. Lo admiro. QUE EDDDY ME CONTESTE

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  • Pingback: Crítica de la película Eddie El Águila: Comedia de superación

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